lunes, 4 de agosto de 2008

Un mail, una película y una muerte

Estacion de Quilmes
Aldo severi- 1979

Un mail, una película y una muerte. Tres elementos distintos y distantes entre sí que se combinan.
La muerte de Pérez Celis : miro fotos de sus pinturas, y leo comentarios pedorros sobre su vida y obra, escritos googleando para la ocasión. Pérez Célis era fanático de Boca.
Yo serví al rey de Francia: una hermosa película, basada el el libro de Bozumil Hrabal, un escritor checo cuyos libros leí hace un tiempo, libros que transmiten sensaciones físicas, de una gran capacidad descriptiva, con historias sencillas contadas en primera persona, que linealmente no tendrían mayor atractivo, sino ir conectando estas imágenes "sensitivas", profundamente humanas. Este libro en particular, narra la vida de un mesero antes, durante y después de la ocupación nazi en Praga, y la llegada del comunismo. Claro, dicho de esta manera, no convenzo ni a la madre del director....
Un mail de una ex alumna, en el que me cuenta que, la semana pasada, en el momento de entrar a dar un final del tercer año de su carrera, para el que se había preparado por semanas, decidió volverse a su casa, habló con sus padres, y se cambia de carrera. "en el momento de entrar, me acordé de lo que me dijiste cuando anotabas la nota en la libreta: te sacaste 10 en sociología, y 10 conmigo, pero tenes 5 y 6 en las materias específicas de tu carrera (Administración de Empresas) Estás segura? En ese momento te dije que me gustaba lo social, pero que quería estudiar administración. Vos me contestaste que siempre estaba a tiempo, me diste un beso, y me devolviste la libreta con una sonrisa. En todo este tiempo, no encontre a nadie que tuviera tu pasión al explicar. A vos te gusta lo que estudiaste. Ahora voy a estudiar lo que me gusta yo también. Gracias"
Entonces, con este cóctel, necesito escribir un pequeño homenaje a Aldo Severi. De las pinturas de Pérez Celis, salté a buscar qué era de la vida de Severi. Murió hace 3 años. No lo sabía. Y me puse a llorar...
Tenía 14 años, era el año 79, y Aldo Severi era el profesor de Pintura en la escuela. (Y sí, era la dictadura, cada uno se las rebuscaba como podía, y ser profesor de secundario era una actividad posible) Yo estaba enamorada de él. Un tipo muy grande para quien tiene 14 (ahora veo que tenía 50 en ese momento) un pintor reconocido (en Quilmes, mi mundo tupper en ese momento), fanático de Boca, los ojos más expresivos que he visto, y la pasión más increíble cuando tiraba líneas con tiza en el pizarrón, o nos explicaba cómo Van Gogh "yoxtaponía" el color puro (escribo ésto y recuerdo los movimientos de su mano en el aire, con un pincel imaginario, yuxtaponiendo la idea). Nos mostraba fotos de paisajes y animales, y nos pedía que dibujáramos. Mirando los dibujos, nos decía que no era éso, que teníamos que ver más allá de la imágen, que siempre hay algo más importante que lo aparente, que buscáramos las formas ocultas....
En mi casa no se hablaba de política, en la escuela (colegio privado, en el Gran Buenos Aires, con docentes y alumnos clasemedia) no se hablaba de política. Nadie decía nada. Para una de las fiestas patrias (25 de mayo, supongo) la rectora de la escuela le pide a Severi que se ocupe del decorado del escenario. Entró al aula exultante, nos contó cuál era su idea, pero nos pidió que lo ayudáramos a pensar, a diseñar, y a armar el escenario. Finalmente decidimos construír una bandera, de unos 6 metros, con retazos de distintas telas y diseños en celeste y blanco, que doblada formando un rayo sería el fondo, con palomas de Picasso recortadas en telas floreadas saliendo de los pliegues. Trabajamos durante 3 semanas en ésto (en las horas de pintura, claro) Una semana antes del acto, llegó la rectora al aula, y nos "informó" que se había enterado cómo era la escenografía, y había decidido que no se hacía. Que se pondría la bandera de siempre, y no ese mamarracho, que la bandera era un símbolo patrio, que..... Recuerdo que cuando la nombraron rectora, en el 78, nadie se explicaba cómo, esa oscura profesora de francés, había llegado a ese cargo. No tenía currículum, antecedentes, formación...Y sí, estaba para éso, para vigilar el honor y buen nombre de los símbolos patrios, para separar mamarrachos de buenos ejemplos. Como la novia de Dite, en la película, la rectora era alemana, estructurada, rígida en el pensamiento y en el trato, y servía a la causa. Severi bramaba de odio. Nos dió una brevísima explicación que nadie entendió, y terminó diciendo: "Chicos, en el país pasan cosas...acá también. Que nos prohiban una bandera cosida con recortes es parte de lo que pasa. Nos prohiben ver más allá...." Como el maitre del hotel París en la película. No podía hablar, pero no se podía callar. Vino a un par de clases más, pero estaba extraño. Después tomo licencia, y creo que no tuvimos ninguna clase más con él. Fué la primera vez que sentí que pasaba algo. Que me dí cuenta. Había pasado el mundial, había festejado, había leído algo de las campañas en el exterior, de Pérez Esquivel, pero no entendía.... Fue Severi, en ese pequeño discurso, que me hizo ver más allá. Y todo empezó a ser distinto. Empecé a buscar otros sentidos en las canciones, a leer de otra manera los diarios y revistas. Dejé de ser totalmente ingenua. Y me hizo amar la pintura, y saber que uno puede sentir pasión haciendo un trabajo, sea cual fuere. Con el tiempo, y ya siendo director del Museo, tomé clases de pintura con él, y después, .... fuí a su última muestra en el Salón Azul del Congreso. Pero no sabía que había muerto hace 3 años. Gracias, por hacerme ver más allá de lo aparente

sábado, 2 de agosto de 2008

La patria desangrada



Desde el inicio, este país estuvo signado por la polarización: lealtad a los Borbones o bonapartistas son los antecedentes inmediatos a los acontecimientos de mayo de 1810, que vuelven a dividir a los habitantes de este suelo, obligándolos a decidirse a favor o en contra de la revolución.
La dicotomía recorre la historia, va conformando una particularidad, una manera especial que nos estructura de manera dual: indios/blancos, gauchos/extranjeros, unitarios/federales, Buenos Aires/ interior son los polos que construyen relaciones sociales tironeadas, en las que siempre hay que tomar partido, obligando a decidirse y construír un nosotros por oposición a los otros.
Levi Strauss dice en las Mitológicas que las tribus que no conocen la cocción de los alimentos no tienen la palabra para decir "crudo" o "cocción". Pero, en consecuencia, tampoco tienen una palabra para decir "crudo" puesto que el concepto mismo no puede caracterizarse. Del mismo modo, los hombres permanecieron mucho tiempo sin imaginar el peso o la presión del aire que los rodeaba, a falta de una referencia con relación a la cual compararlo. Así, el lenguaje y los sentidos sociales se van construyendo en relación a lo vivido, y por oposición. El viejo maestro caracteriza también a las organizaciones dualistas como " un tipo de estructura social frecuente en América, Asía y Oceanía, caracterizada por la división del grupo social —tribu, clan o aldea en dos mitades, cuyos miembros mantienen relaciones recíprocas que pueden extenderse desde la más íntima colaboración hasta una hostilidad latente, y que generalmente asocian ambos tipos de comportamiento. A veces, las mitades parecen tener como finalidad la regulación de los matrimonios A veces su papel se limita a actividades religiosas, políticas, económicas, ceremoniales o simplemente deportivas...La historia de cada grupo social muestra que la división en mitades procede de los más diversos orígenes la invasión del territorio por un grupo de inmigrantes; de la fusión, por razonesvariables (económicas, demográficas, ceremoniales), de dos grupos territorialmente vecinos; de la cristalización de las reglas empíricas destinadas a asegurar los intercambios matrimoniales en el seno de un grupo dado; de comportamientos antitéticos pero juzgados igualmente indispensables para el mantenimiento del equilibrio social, etcétera." (en Antropología Estructural)
Sea cual fuere el origen de nuestra sociedad dual, lo cierto es que la oposición persiste a lo largo de los tiempos. No sólo en la esfera política, también el siglo XX ha estado atravesado por la polaridad de conservadores y liberales, personalistas y antipersonalistas, peronistas y antiperonistas, también la cultura o el deporte nos ha obligado a tomar partido por una de las fracciones: Laica o libre, Florida o Boedo, Boca o River se presentan en cada momento como una herida que no permite cicatrizar una identidad común. Tal vez sea ésa la identidad argentina de la que tanto se ha escrito, tratando de aprehender un concepto que la contenga...
Apenas calmados los rumores de cacerolas y piquetes que enardecieron durante más de 100 días los ánimos de los argentinos con una nueva "guerra" campo/gobierno, que una vez más nos puso ante la disyuntiva, a cada uno de nosotros, por optar por uno de los dos polos, demostrándonos que la síntesis "piquete y cacerola, la lucha es una sóla" tiene un significado distinto al que le asignamos allá por el 2001, se percibe una nueva sangría en las venas abiertas de Argentina. Esta semana, horribles imágenes en la televisión, y sutiles comentarios en los medios gráficos, van perfilando una nueva guerra. Creo que no podemos permanecer indolentes ante este nuevo dilema. Como argentinos, ciudadanos comprometidos con nuestro tiempo, por nuestros hijos y nietos, tenemos que decidir. Esta nueva realidad nos interpela, y nos obliga a arriesgarnos por una de las 2 veredas. Como cantara Raúl Porcheto, preanunciando la tan añorada democracia:

Si hay que triunfar
siempre te vamos a llamar
para guerras o elecciones
pibe no nos abandones
Es tiempo que dés ejemplos
en estos grandes patrones
de la vida nacional
hay que dejar de estar a un lado
pon cara de preocupado
che pibe, vení, vota...

Votemos, decidámonos, que la realidad no nos pase por el costado: Emos o floggers?

domingo, 27 de julio de 2008

Entrevista a Mario Monicelli


“El humor es la forma más penetrante de mirar”. Entrevista
Mario Monicelli · · · · ·

27/07/08

La entrevista la realizó Miguel Mora.
Mario Monicelli (Viareggio, Toscana, 1915) tiene 93 años, pero sus ojos y su vivacidad siguen siendo los de un adolescente. El inventor de la comedia a la italiana (con su amigo, recientemente fallecido, Dino Risi: "Nuestra broma siempre era quién palmaría antes") es un mito del cine, pero no aguanta ser considerado un genio. "Simplemente trabajábamos mucho y seguíamos la vieja estela de la Comedia del Arte", explica.
Autor y guionista de 65 películas, entre ellas muchas obras maestras que en los años cincuenta, sesenta y setenta contribuyeron a hacer célebre, y mucho más divertido, el neorrealismo italiano, Monicelli utilizó una inteligencia muy aguda para convertir la cotidianidad, la desesperación, el fracaso y la miseria en humor y farsa. Su finura para utilizar la ironía como bisturí social; su compromiso siempre generoso con los perdedores; su espíritu de artesano clásico y disciplinado y su mirada siempre atenta al gesto y el detalle hilarante, le convirtió en favorito de todas las estrellas italianas: de Totó y Aldo Fabrizi, a Vittorio Gassman y Marcello Mastroianni, Sophia Loren y Gina Lollobrigida, Alberto Sordi, Monica Vitti o Ugo Tognazzi.
Tras comenzar dirigiendo media docena de filmes de Totó, Monicelli dejó una lista de títulos inolvidables: Guardias y ladrones (1951), Rufufú (I soliti ignoti, 1958), La gran guerra (1959), I Compagni (1963), La Armada Brancaleone (1966), La chica con la pistola (1968), Amici miei (1970) o Un burgués pequeño pequeño (1978). Todas ellas, y muchas más, podrán verse en el próximo Festival de San Sebastián, que este año le dedica un homenaje y una retrospectiva de 41 filmes. "Estuve allí hace 50 años y gané un premio, ya no sé si con I soliti ignoti o con Il médico e lo stregone (fue la primera, obtuvo la Concha de Plata). Se estaba bien allí, era una ciudad bella y pequeña".
Casi ciego, pero aún ferozmente lúcido, Monicelli vive en un modesto primer piso del barrio más viejo de Roma, Monti. Es su casa de siempre, llena de personalidad y gracia, atributos que siguen caracterizándole.
Tras dirigir Las rosas del desierto en 2006, declara cerrado el grifo de su talento ("me parece que ha sido suficiente"). Y sigue definiéndose tan comunista como siempre: "El Gobierno Berlusconi dice que la lucha de clases no existe, pero sólo hace falta ver cómo hemos convertido a los gitanos en el chivo expiatorio para saber que es mentira".
Pregunta. ¿Cómo anda de amigos?
Respuesta. Hay ya pocos vivos. Dos guionistas, Scarpelli y Cechi D'Amico, dos directores, Risi [la entrevista se hizo antes de la muerte de Risi] y Mortaldo. Nos vemos alguna vez. Antes siempre estábamos juntos. Ahora menos.
P. ¿Tiene familia?
R. Tengo dos hijas casadas, y otra que tiene 20 años y estudia en Bolonia...
P. Veinte años. Vaya. ¿Y todavía le siguen atrayendo las mujeres?
R. Continúan interesándome, pero no sexualmente, no soy un viejo verde. Me han gustado mucho las mujeres, pero no tenía líos con estrellas. Siempre eran de fuera del cine. Trabajar y relacionarte con la misma gente es muy aburrido.
P. Pero en el cine había mujeres impresionantes...
R. ¡Y también fuera! Las tres o cuatro que tuve eran muy guapas y con una ventaja: no tocaban tanto los cojones como las actrices.
P. ¿Le daban la lata?
R. A mí me molestaban poco. Era muy autoritario, no les daba ocasión de hablar. Leían el guión, y si aceptaban, sabían que no se hacían cambios.
P. Pero amigos sí tuvo muchos en el cine.
R. Sordi, Gassman, la Vitti, Giuliana de Sio, Tognazzi, la Mangano, Mastroianni... Gente muy simpática, ingeniosa e inteligente. Se pasaba bien con ellos fuera del plató, eran muy agradables.
P. ¿Y eran conscientes de la importancia del cine que estaban haciendo?
R. Ahora sabemos que era importante, entonces no. Era cine para italianos. Sólo después, con los festivales y los premios, se convirtió en importante.
P. ¿Ahora le parece que era cine bueno?
R. Todavía no se puede saber. Hace falta esperar 300 años para saber si era bueno de verdad. Entonces era un trabajo. Como teníamos éxito, había mucho trabajo. Pero lo hacíamos a gusto porque el público respondía. Entonces la cuota de pantalla nacional era del 75%, ahora es del 30% como mucho. A los italianos les gustaba más entonces su cine, y había un ejército de directores, guionistas, actores... Luego se empezó a conocer fuera. Los premios a Fellini, a Tornatore, a De Sicca, Cannes...
P. ¿Se ganaban bien la vida?
R. Se ganaba bien y era más barata.
P. ¿Pero era la dolce vita?
R. Era una vida de trabajo duro. Los horarios no eran como ahora. No había sindicatos, siempre te levantabas al alba, te ibas fuera a rodar y volvías tarde. Poco a poco cambió. En los años cincuenta y sesenta trabajabas de siete a siete, y no había cestino (catering). Llevábamos pan con salami y eso comíamos. Después empezaron a darnos dinero para la comida y tenías que ir a comprártela.
P. ¿De dónde salían las historias?
R. Muchas eran reales, otras salían de libros, de cuentos que se oían, de historias antiguas. Pescabas de todas partes: sucesos, tertulias... Se inventó todo: el cine negro, el spaguetti-western, las series mitológicas... Éramos mil personas en total, siempre estábamos juntos, íbamos a los mismos cafés y restaurantes, y allí cambiábamos ideas y pareceres. Había fantasía y ganas de hacer cosas. El país era pequeño y había que inventar mucho.
P. Italia era entonces la vanguardia cultural de Occidente.
R. Durante 15 años fuimos el centro de la creatividad, duró un par de generaciones. De los cincuenta o sesenta a los setenta. Luego la creatividad pasó a otros. América, la nouvelle vague, el cine iraní... Estados Unidos renovó el star system, y como potencia industrial fue el primero siempre.
P. ¿Siempre le gustaban sus películas?
R. Entre 65 no todas me gustan. Pero algunas que fracasaron me gustaban.
P. Empezó dirigiendo a Totó. Supongo que sería una gran escuela.
R. Era muy particular. Un gran mimo, movía todo el cuerpo además de la cara. Los grandes actores recitan con el cuerpo, trabajan la entonación y el cuerpo. Keaton, Chaplin, Lewis...
P. Antes de dedicarse al cine, ¿qué hizo?
R. Viví mi periodo político. El fascismo y la guerra. Fui movilizado a Yugoslavia... En caballería, aunque nunca luché. Milité en el Partido Socialista, después en el Comunista. Lo metí en una película, I compagni. Era un filme marxista, pero con ironía.
P. ¿Y cómo le dio por la comedia? ¿Siendo comunista no era una herejía?
R. Era un humor natural. Nuestra mirada era ésa. Sarcasmo, ironía. El humor es la forma más penetrante de mirar. Un bisturí que va al fondo de las cosas. Pero para bromear sobre algo hay que conocerlo muy bien. Y meditar mucho para llegar al humor.
P. ¿Así que el neorrealismo nació de la reflexión?
R. No nació por azar. Fue la maduración de la historia del país y de sus individuos. Nació con una dictadura en la que muchos no se reconocían. Antisocial, racista, inhumana. Éramos socios de los nazis. La gente de la cultura tenía otra mirada. Zavatini, Rossellini, De Sicca, Calvino, Parise crearon una nueva forma de mirar. Italia estaba sometida al nazismo, teníamos razones para querer cambiar nuestra relación con la realidad. Por eso se fundó esa nueva forma de ver la realidad, el neorrealismo.
P. Y enseguida llegó la comedia. A la italiana.
R. Se llamaba así porque nació aquí, también venía de esa historia terrible, singular y dramática. Surgió al contar argumentos muy dramáticos con humor. Esa mezcla era insólita. Habíamos vivido una historia horrible, también insólita, y por razones que también eran históricas, desde la Comedia del Arte y el Renacimiento teníamos una vena cómica. Eso fue lo que hizo nacer esa forma de mirar con humor.
P. La gran guerra es el mejor ejemplo.
R. El argumento era muy dramático, sí. Fusilamientos, muertos... Había tonos trágicos donde hacían falta, y cómicos también. La vida de la gente es así, no es siempre divertida o siempre dramática. Rufufú ensayó otra vía: intentan cambiar su condición con un golpe, les va todo mal, fracasan. Ésa no es la regla de la comedia. Y así había muchos haciendo lo mismo: Germi, Risi, Comencini, Steno...
P. ¿Era una forma de hacer política?
R. Sin que naciera de ahí, lo era. Se contaba una historia y como la gente era inteligente, se daba cuenta de que había detrás una idea política.
P. ¿El neorrealismo ayudó a cambiar el país?
R. Parece, dicen que sí. Contábamos sin fingimientos, un poco brutalmente, la historia del país. Cómo se vivía, cuál era la humanidad, cómo se relacionaba la gente con la realidad, quién de manera solidaria, quién de forma egoísta. Intentábamos sacar fuera las contradicciones de nuestra historia, las supersticiones y las costumbres anticuadas, ridiculizándolas. No sé si cambió a la gente. Creo que no hemos cambiado mucho.
P. La ternura de entonces, la inocencia, ¿siguen existiendo?
R. Respecto a la generación de la posguerra, todo cambió mucho. Aquella era gente muy solidaria y comprometida. Había un sentimiento colectivo de país, queríamos sacar a Italia de una guerra estúpida y hacerla entrar en Europa, modernizarla, industrializarla. Después entregamos el país a la generación siguiente, que se corrompió rápidamente. Empezó a mandar el mercado, que es la ley menos piadosa que existe, que no perdona ni tiene caridad, y las cosas fueron empeorando.
P. ¿Cómo vivió el 68?
R. Fue el primer movimiento que tomó ese testigo. Esa generación de veinteañeros tomó Italia y pensaron poder revolucionarla entera cambiando lo que hacían sus padres, ridiculizándonos, tratándonos como a viejos que había que dejar de lado. Creían que lo podían hacer todo de nuevo, sin piedad, eligiendo su nueva vida. Fue una generación de violentos y corruptos. Ese tanto de corresponsabilidad colectiva se perdió. La gente se volvió individualista y empezó a pensar en imponerse al vecino.
P. ¿El cine cambió también?
R. Era demasiado burgués para ellos, pura decadencia. Querían un nivel de vida más alto, sin solidaridad. No era macho ni moderno participar, cada uno afrontaba la vida solo y sin titubeos, era un corte con la cultura de los padres, que en Italia era muy rural, muy campesina. Éramos un país de analfabetos que se alfabetizó en los años treinta y cuarenta, pero teníamos una cultura cívica de participación y tolerancia. Eso se dejó de lado.
P. ¿Lo rural fue un elemento más del neorrealismo urbano?
R. La cultura rural fue básica en el neorrealismo. Veníamos de ahí, teníamos la humanidad del campesino. Los personajes de Sordi eran terribles, prepotentes, listos para cometer cualquier bajeza con tal de medrar, oscuros. Nosotros contábamos eso, y los italianos se reían pensando que no eran ellos. Esa cultura se perdió, la visión del otro como un compañero y no como un adversario se perdió. Pero eso es la cultura. Lo otro es incultura.
P. ¿Eso explica también las tres victorias de Berlusconi?
R. Cuando finge ser un tolerante, Berlusconi está haciendo comedia a la italiana para llegar a presidente de la República.
P. Italia parece hoy atenazada por el miedo, sobre todo del extranjero.
R. Eso pasa siempre en los tiempos de crisis, se busca fuera un chivo expiatorio. Entonces éramos una fraternidad, hacía falta reconstruir el país, teníamos todo por hacer y todos nos ayudábamos. El nivel de vida era bastante pobre, con muy pocas diferencias. Había un 10% de aristócratas y el otro 90% éramos todos igual de pobres. Pero queríamos poner de pie a Italia. La cultura servía para divertir y hacer pensar. Se trataba de entretener a la gente haciéndola pensar. Éramos vivaces, íbamos en Lambretta, teníamos autopistas, y la aspiración de ganar más que el otro no era la cultura dominante. Era el tiempo de la furbizia (picaresca) ingenua.
P. ¿Cuándo acabó la inocencia?
R. Quizá con el asesinato de Aldo Moro. Había una esperanza cierta y cercana de que el comunismo podía llegar al poder por la vía democrática, pero para evitar esa cosa que todos temían tanto mataron a Moro. ¿Quién? La derecha, los americanos.
P. Su padre se suicidó en pleno fascismo...
R. Tenía yo 23 años. Mi padre había dirigido un periódico en los años veinte. Era antifascista, se puso contra Mussolini y lo echaron, no le dejaron escribir más. Estuvo muchos años sin poder hablar, viendo a sus amigos adaptados al fascismo. Pensó que cuando acabara Mussolini podría volver, pero se habían olvidado de él. Esa amargura pudo con él. Yo era un soldado, estaba recién regresado de la guerra, y entendí perfectamente que se suicidara.
Mario Monicelli es cineasta.

El País, 26 de julio 2008




viernes, 25 de julio de 2008

Muere un pedacito de derrota...

Condenaron a prisión perpetua a Luciano Menéndez




Nota I

te nombraré veces y veces.

me acostaré con vos noche y día.

noches y días con vos.

me ensuciaré cogiendo con tu sombra.

te mostraré mi rabioso corazón.

te pisaré loco de furia.

te mataré los pedacitos.

te mataré una con paco.

otro lo mato con rodolfo.

con haroldo te mato un pedacito más.

te mataré con mi hijo en la rnano.

y con el hijo de mi hijo/ muertito.

voy a venir con diana y te mataré.

voy a venir con jote y te mataré.

te voy a matar/derrota.

nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.

vivo o muerto/un rostro amado.

hasta que mueras/ dolida como estás/ya lo sé.

te voy a matar/yo te voy a matar.

Juan Gelman

miércoles, 16 de julio de 2008

La cautiva


Hay una imagen recurrente en la historia, la literatura, la pintura argentina. Y es la imagen de "la cautiva". La cautiva: mujer, blanca, cristiana, europea capturada por los salvajes, por el malón, que la arrancan de la civilización.
Los primeros escritos de cautivas se remontan a los tiempos de la misma fundación de Buenos Aires, de la pluma de uno de los cronistas de Don Pedro de Mendoza, Ruy Díaz de Guzmán, quien, a modo de mito de origen, relata la dramática captura de Lucía Miranda por parte de los Timbúes. Mangoré, cacique principal Timbu, sufre un desordenado amor por Lucía, y decide romper el pacto de convivencia con los españoles, por medio del cual, los proveían de alimentos. El orden colonial que pretendían los invasores (conquistar a los salvajes en nombre del Señor a cambio de alimentos) se ve traicionado. Mangoré decide atacar el fortín español (minga te voy a devolver a la Lucía, dicen que decía) en contra de la voluntad de su hermano Siripo, que pretendía restablecer la amistad, y argumenta esta decisión considerando que los españoles usurpan ilegítimamente el territorio, y que están sometiendo a los indígenas a la servidumbre. En este primer relato, entonces, se reconocen pactos, y la razón americana de la ruptura se revela en un contexto de irracional pasión amorosa.
En 1883, finalizada la campaña de Roca, y en tiempos de construcción del estado nacional, Celestina Funes reescribe el mito, pero ahora en otros términos, demostrando la total imposibilidad de establecer pactos con los salvajes y bárbaros, quienes nada tienen para aportar a la civilización y a la construcción del granero del mundo, por lo tanto, su exterminio definitivo es absolutamente entendible y necesario.
Otras cautivas aparecen en la literatura, como figuras que sirven de enlace entre dos mundos, revelando el terror de los intelectuales ante la barbarie indígena

¿Dónde va? ¿De dónde viene?
¿De qué su gozo proviene?
¿Por qué grita, corre, vuela,
clavando al bruto la espuela,
sin mirar alrededor?
¡Ved que las puntas ufanas
de sus lanzas, por despojos,
llevan cabezas humanas,
cuyos inflamados ojos
respiran aún furor!
Así el bárbaro hace ultraje
al indomable coraje
que abatió su alevosía;
y su rencor todavía
mira, con torpe placer,
las cabezas que cortaron
sus inhumanos cuchillos,
exclamando: -"Ya pagaron
del cristiano los caudillos
el feudo a nuestro poder.

El mito de la cautiva, se escribe y se reescribe. Se inscribe en distintos contextos, tironeando entre la civilización y la barbarie. La cautiva, esa mujer, blanca, cristiana, civilizada se debate entre la cultura y el malón. Y parece que hoy, el nombre de la cautiva, es Democracia (patria me suena demasiado rimbombante) Y tiene que elegir. Entre los blancos, de abuelos inmigrantes que bajaron de los barcos como se regodea en definir el blanco, rubio y de ojos celestes De Angelis, o el malón, que enloquece de amor y es capaz de defenderla a punta de lanza, en un acto irracional.

domingo, 13 de julio de 2008

¿Suprimir el MST o el latifundio improductivo?

Frei Betto · · · · ·

Una de las grandes cualidades del gobierno de Lula es el no criminalizar a los movimientos sociales, reprimidos durante el gobierno de Cardoso hasta por las tropas del Ejército. Si Lula los tratase como caso de policía, y no de política, estaría condenando su propio pasado. Muchos son los que recuerdan las huelgas y manifestaciones obreras lideradas por el actual presidente de la República en el ABC paulista: los helicópteros del Ejército sobrevolando el estadio de Villa Euclides y apuntando sus armas hacia la asamblea de metalúrgicos; las tropas de la Policía Militar en el cerco de la matriz de São Bernardo do Campo, donde se encontraban los dirigentes obreros; los vehículos del DEOPS llevando capturados a dirigentes sindicales. Eran los tiempos de la dictadura. Hoy hemos recuperado el Estado de Derecho, en el cual la huelga, las manifestaciones y las reivindicaciones son derechos asegurados por la Constitución Federal. Excepto en Rio Grande do Sul, donde aún impera la arbitrariedad. En septiembre del 2007 la Brigada Militar, como es conocida la PM gaucha, trató de impedir la marcha de tres columnas de sin-tierra hacia el municipio de Coqueiros do Sul. En un informe entregado al comandante general de la BM, al Ministerio Público del RS y al Ministerio Público Federal, el subcomandante Paulo Roberto Mendes Rodrigues describe al MST y la Vía Campesina como "movimientos criminales". En diciembre del 2007 el Consejo Superior del Ministerio Público gaucho designó un equipo de promotores para "promover acción civil pública con vistas a la disolución del MST y declararlo ilegal". ¿Cuándo exigirá el poder judicial el fin del latifundio? Entonces se decidió la "intervención en las escuelas del MST, a fin de tomar todas las medidas que fueran necesarias para la readecuación a la legalidad, tanto en el aspecto pedagógico como en la estructura de influencia externa del MST". Esta decisión es contraria al Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos reconocido por el gobierno brasileño (Decreto 592, 6/7/92). Además de irrespetar la Constitución Federal. El 11 de marzo de este año el Ministerio Público Federal denunció a ocho integrantes del MST por "integrar agrupaciones que tienen por objetivo el cambio del Estado de Derecho" y acusó a los campamentos del movimiento de constituirse en "Estado paralelo", apoyado por las FARC… Lo cual contradice las conclusiones de la investigación penal de la Policía Federal, que investigó al MST en el 2007, concluyendo que no había vínculos del movimiento con las FARC ni comisión de crímenes contra la seguridad nacional.
El MST es un movimiento legítimo, que mantiene a cerca de 150 mil personas acampadas a la orilla de las carreteras, evitando que engrosen el cinturón de miseria de las ciudades. Y defiende el derecho de acceso a la tierra de 4 millones de familias que, en las últimas décadas, fueron expulsadas del campo debido a la expansión del latifundio y del agronegocio, y por la construcción de represas y el aumento de los intereses bancarios. Por principio el MST adopta en sus acciones el método de no violencia, como lo hacían Gandhi y Luther King (quienes, por lo demás, recibieron acusaciones semejantes y murieron asesinados). Las áreas ocupadas son improductivas o invadidas por acaparadores que se adueñaron de tierras pertenecientes al poder público, como sucede en el caso de muchas haciendas del Pontal do Paranapanema (SP). Brasil y Argentina son los únicos países de las tres Américas que nunca hicieron reforma agraria. Nuestro país es el que posee más tierras cultivables en el continente: cerca de 600 millones de hectáreas, de las cuales 710.2 mil km2 (59% del territorio nacional) se encuentran en situación irregular, invadidas por acaparadores y latifundistas. El MST lucha por la democratización de la tierra, de modo que se priorice la producción de alimentos para el mercado interno (con 120 millones de potenciales consumidores), a través de pequeñas y medias propiedades, fuera del control de las empresas transnacionales, garantizando la soberanía alimentaria en nuestro país. Un cambio sustentable de la estructura agraria requiere un nuevo patrón tecnológico capaz de preservar el medio ambiente e implantar en el interior agroindustrias en forma de cooperativas y facilitar a todos el acceso a una educación de calidad. No es posible admitir que las tierras del Brasil pasen a ser propiedad de extranjeros sólo porque tienen dinero. Debieran estar al alcance de las familias beneficiarias del Proyecto Bolsa Familiar. De ese modo el gobierno ya no tendría que preocuparse por aumentarles sus entradas. Más que comida, estufa o nevera, esas familias necesitan tener condiciones de acceso a la tierra, de modo que puedan emanciparse de la tutela federal y producir sus propios ingresos. Todos los derechos de la ciudadanía -voto de las mujeres, legislación obrera, jubilación- fueron conquistados por los movimientos sociales. Y la historia de todos ellos, en cualquier país o época, no difiere de lo que hoy enfrenta el MST: incomprensiones, persecuciones, masacres y asesinatos (Eldorado dos Carajás, Dorothy Stang, Chico Mendes), etc. Si el precio de la libertad es la eterna vigilancia, el de la democracia es socializar el poder, evitando que sea privilegio de una casta o de una clase.

lunes, 23 de junio de 2008

Carta abierta a la militancia rentada



Escribo estas líneas, a partir de las lecturas, las palabras y las imágenes que vengo viendo y escuchando desde hace algunas semanas. El ataque, el descrédito, la burla y el insulto son las diversas formas en las que se dirige buena parte de la sociedad, cuando se habla de “ustedes”. Y hay algunas cosas que me preocupan.
Me preocupa esta glorificación de lo “espontáneo”, lo “autoconvocado”, lo “independiente” como sinónimo de neutralidad, de sinceridad y pureza ideológica. Creo sinceramente que nadie, “espontáneamente” adhiere a una causa, a una movilización, a dichos que no considera justos previamente. Aún cuando dicha causa, movilización, o dichos nos agarren por sorpresa, tenemos experiencias y discusiones anteriores que nos permiten adherir y ser parte de manera reflexiva. Y otra cosa, pasado un tiempo, lo espontáneo se organiza, se hace rutina, y empieza a convertirse en práctica. Si no hay una idea que permita seguir alimentando esa movilización, finalmente desaparece….Acordémonos de los cacerolazos del 2001, explosión espontánea devenida en Asambleas, que se fueron apagando simultáneamente a la resolución de algunos conflictos y el desgaste producido por las autoproclamadas vanguardias….
En este sentido, pareciera que militancia es sinónimo de clientelismo, de lavado de cerebro, y participar políticamente es algo feo, sucio, que daña a la casta sociedad "apolítica". No tienen en cuenta quienes sostienen este desprecio que la práctica militante es la que permite la discusión de las ideas, el tomar posición frente a las cosas de una manera pensada, organizarse y actuar para lograr que las cosas mejoren y tratar de que cambien (desde la calefacción de una escuela, hasta una ley, o el orden social que consideramos injusto) Cuando se milita, se pone la cabeza y el cuerpo en lo que hacemos, y no es tan fácil que nos engañen. Al menos tenemos un espacio donde discutir, argumentar, convencer y que nos convenzan. Y militar no es sólo una práctica partidaria. Podemos tener una actitud militante en cada acción de nuestra vida. Defender lo que sentimos justo y necesario.
Muchísima gente milita por puro convencimiento y voluntad, pero también hay quienes reciben una renta, una compensación por esto. Y no está mal, quienes dedican muchas horas de su vida a ésto, no pueden tener otra entrada. Claro también que algunos dejan de discutir, de oponerse a la dirección, porque están agarrados por la guita, y se convierten en títeres,.Sé tambén que hay quienes preferirían, por ejemplo, estar en la concentración de la vereda de enfrente, pero bueno, si le sacan una foto en la otra marcha, pierden el sueldo, entonces se muerden la rabia, putean en casa, y se ponen el disfraz que la dirección les manda….Pero hay también a quienes este “sueldo” los convierte en verdaderos militantes, capaces de poner el cuerpo en toda situación, y a cualquier precio. Recibir dinero no es ilegal (se podría discutir si es legítimo, pero ésta, en todo caso, es una duda de los intelectuales, lo mismo que la jactancia) Habría que distinguir también entre el choripán y el sueldo, o la guita que se entrega cuando se participa de alguna actividad fuera del lugar habitual de militancia (quién se podría bancar los viáticos por tres días fuera de casa, cuando se depende de un sueldo miserable para vivir….)
Bueno, muchachos, me voy despidiendo, y quédense tranquilos, sabemos qué es lo que hacen, y por qué. Entendemos que son un mal necesario, en última instancia, esta globalización, este supuesto fin de las ideologías nos afecta a todos, y si para mantener viva la ideología, recibimos unos manguitos a cambio….Pero acuérdense que hay límites. Y que la gente no es tonta. La espontaneidad pasa, la olla se calla, y las direcciones se aggiornan, y eso que ayer defendieron con uñas y dientes se convierte rápidamente en enemigo. Pero en la foto, defendiendo y justificando,quedaron ustedes (no ellos).
No los voy a nombrar a todos, porque son muchos (muchísimos) y voy a ser injusta también, porque mezclo sueldo, sobresueldo y choripán, pero son los riesgos de la memoria: Magdalena, Longobardi, Tenembaum, Castro, Lanata, Morales Solá, noteros y periodistas de TN, Canal 26, 13, Clarín, Radio 10 y la lista sigue……