El portazo me hizo caer el mate de la mano
-Vés por qué gana el PRO? Son todos una manga de hijos de puta, son todos una mierda!
-Eh, pará Fito Paéz, qué pasó?
-Una vieja de mierda que seguro es del PRO…Estaba esperando el colectivo, se me acerca una vieja y me dice: “Muchachito, no me alcanza por favor ese billete que se me cayó…lo tenía acá en el bolsillito, y se me cayó…” y sigue explicándome qué le pasó con el billete. Me agacho y le doy el billete de 10 pesos mientras seguía hablando y lo metía en el bolsillito de mierda. Cuando subo al bondi, me doy cuenta que el billete era mío! A mí se me cayó el billete y la vieja de mierda del PRO me lo afanó haciéndose la pobrecita enferma!. De la cabeza está enferma esa vieja!
-Bueno, pará, Manu…
-Qué pará mamá! Cómo puede ser tan turra la vieja! Esa vota a Macri! Sabés que Macri prohibió la jornada de pintura en las escuelas? Tanto miedo le tiene a que nos juntemos a pintar un aula? Son una mierrrrrrrrrda….
Supongo que escenas similares se repitieron en muchísimas casas durante esta semana. Es fácil caer en la fitopaetización, enojarse con el mundo, pisarle la cola al gato del vecino (porque si yo no lo voté, el dueño seguro que sí!) culpar a esta sociedad de fascistoide, discriminadora, que nada le importa.
Ahora: ¿por qué estábamos convencidos que las cosas iban a ser distintas? ¿Por qué pensábamos que el votante de la ciudad iba a rechazar a Macri, y, en el mejor de los sueños, iba a votar a Filmus? ¿Por qué pensábamos que el votante se iba a sentir llamado a “participar”, “comprometerse” a “defender lo público” si, por otro lado, le decían “bienvenido” sin pedirle que mueva el culo, lo incluían en la fiestita de cumpleaños, con alegría, globos y pochocho?
La épica militante, el esfuerzo, el compromiso, la sangre, sudor y lágrimas es importante, forma parte de nuestras vidas, pero de aquellos que decidimos que fuera parte de nuestras vidas, y no como acto espontáneo a partir de un spot televisivo. Por qué debería un ciudadano, mi vecina, la dueña del gato ponele, que se pudo comprar el plasma, que se hizo las tetas porque le sobra un manguito y una parte se lo cubre la prepaga, votar a ese señor que habla de defender la educación y los hospitales públicos, si ella no tiene hijos y paga todos los meses una prepaga? Si no se le ocurriría en la vida ir al Teatro General San Martín a ver Ricardo III, ni sabe dónde está el San Martín, y menos que tiene los 4 ascensores rotos porque el gobierno de Macri hace meses (¿años?) que no pone un mango? ¿Cómo enamorás a mi vecina que ahora respira un poco más, cobra mejor y puede ir a ver una comedia de Adrián Suar y sueña con Arjona? No le digas que cobra mejor porque la situación económica del país es mejor. Ahí se pierde y empieza a delirar. Y no es mala mina, no es facha, es una mina común, con deseos comunes, que quiere que la dejen de joder. No podés pedirle épica militante, ni esfuerzo, ni nada. Y se siente bien si le dicen bienvenida y le dan un globo. ¿No sirve entonces? ¿Y cuántas vecinas hay en la ciudad? Qué hacemos, tomamos unos terrenos y declaramos el Terreno Autónomo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, libre de vecinas con tetas nuevas y gato, libre de fachos, con cada uno de los terrenistautónomos resolidario, comprometido, políticamente correcto, defensor de lo público, enamorado de la política y recontraultraplus intolerante con los que viven afuera?
Después del portazo y enojo me quedé charlando con Manu. Me dijo que la campaña estaba mal enfocada, que no era un slogan copado “Más educación” porque eso sólo le importa a los que siempre le importó, y que Filmus se debería afeitar, que tiene un aspecto antiguo, que no convence, entre otras cosas. Y que en los actos de campaña, el himno lo debería tocar Damas Gratis. Que cuando lo canta Damas Gratis todos lo cantan sinceramente. Voy a seguir charlando con él, porque se le pasa pronto el enojo y empieza a pensar fríamente, tratando de ver errores, pero sin perder el objetivo.




