miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un año para encontrar los sueños


LA CALLE DE LOS SUEÑOS PERDIDOS
Enrique González Tuñón

"Dios creó al hombre para que fuera feliz"
Tolstoi
Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
Muchos seres perdieron un sueño. ¿Cuántos siguen el rastro del sueño perdido?
Un sueño puede perderse de día o de noche, a la hora indecisa de la madrugada, en la calle, en la casa, en un hotel, en una plaza, en un vagón de ferrocarril, en un barco. En cualquier lugar puede perderse un sueño como se pierde una llave.
¿Ha encontrado usted alguna vez una llave en la calle?
¿Ha encontrado un sueño perdido?
(De qué le vale una llave, un sueño, si no es su llave, su sueño?)
El mundo está lleno de sueños perdidos.
El honrado chofer devolvió la valija olvidada en su coche de alquiler. El honrado transeúnte devolvió la cartera repleta de billetes.
Nadie, que yo sepa, ha devuelto un sueño.
Nadie.
Y los sueños se pierden, de la noche a la mañana, como cualquier objeto. Se pierden y se encuentran. (¿Dónde? ¿Dónde?)
Un hombre ha perdido un sueño (Se gratificará a quien lo devuelva). Lo perdió en una ausencia, o en una espera. No sabría decir dónde.
Hay un lugar adonde van a parar los objetos perdidos. Llaves, anillos, medallas, Cristos de plata y de bronce, cadenas, relojes, puñales, recuerdos de familia, todo lo que se pierde y se encuentra. Menos los sueños. No hay una sección de extravíos y hallazgos para los sueños y los destinos. Un lugar, una especie de Rastro celeste, de entrecielo, donde uno pudiera hallar aquello esencial de su vida: lo único que podría darle la felicidad.
Dios creó al hombre para que fuera feliz.
Habría que crear ese lugar. Abrir una nueva calle fuera de la nomenclatura urbana. La calle de los sueños perdidos, de los sueños equivocados, de los sueños fugitivos, remotos, desvanecidos, desencontrados; de los sueños que sobreviven; de los sueños inéditos; de la ausencia y de la espera; del regreso a un día en que el sueño pudo ser nuestro. En que pudimos encontrarnos con nuestro verdadero destino.
El hombre que perdió un sueño podría encontrarlo en la calle de los sueños perdidos.
Volvería a arder el fuego interior bajo la triste capa de ceniza que lo cubría. Todo se manifestaría libremente. Se romperían, al conjuro del sueño aprehendido, las ataduras, los prejuicios, los impedimentos, lo que se oponía a su felicidad.
Y como Dios creó al hombre para que fuera feliz, todo le sería permitido para serlo. Hasta el egoísmo.
Todos los sueños existen. Existe el sueño de cada destino. El sueño que haría feliz al desdichado y que rompería la obstinación en el mortal fastidio del pesimista.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos.
Muchos han perdido un sueño y se han acomodado a otro. Números equivocados del destino, se resignan con su suerte. Permutan un sueño por otro. El verdadero sueño, nuestro íntimo sueño, vital, existencial, ¿dónde está? Se fue, quizás, por una puerta falsa. Llegó a buscarnos cuando recién salíamos; se desvaneció en la bruma; cayó en una trampa o en una alcantarilla. Quien sabe dónde.
De este desencuentro del hombre y su sueño nació la irremediable congoja.
Lo que pudo haber sucedido y no sucedió.
¿Qué hay detrás del portal donde la madre anónima dejó abandonado a su hijo?
El postulante nunca pudo entregar su carta al ministro. El anciano mendigo no pudo hablar jamás con el director del asilo.
En esa estación no se detuvo el tren. Y allí estaba el sueño aguardando.
En ese puerto no se detuvo el barco. Y allí estaba el sueño aguardando.
El cómico trashumante perdió su mejor contrata.
El saltimbanqui...
El aventurero...
El presidiario...
El criminal...
El suicida...
El poeta...
Tal día, tal hora, ¿dónde estábamos?
La suerte nos llamó por nuestro nombre. No la escuchamos.
La suerte no llama dos veces.
Después, nos equivocamos de puerta. Llamamos y nos dieron con la puerta en la cara, como suele hacerse con los mendigos.
Quizás no debíamos haber perdido el tiempo buscando un sueño. Quizás el sueño viniera solo a nuestro encuentro.
Tarde ya gritamos nuestra desesperación inútil. Agitamos los brazos como el náufrago en la soledad del mar. Nadie acudió a nuestro llamado. Nuestra angustia fracasó en el silencio.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos. El Rastro celeste. El entrecielo.
Allí encontraríamos nuestro sueño. Allí estarían, en exposición, los sueños fugitivos, los sueños intactos, los sueños usados, los sueños abandonados, frustrados, despreciados, olvidados.
Allí resucitaría el sueño. Palpitaría como una criatura recién nacida.
Todos los sueños existen. Existen los sueños que se realizan y los que se pierden y aún los sueños inconcretos.
La felicidad existe.
Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
El rastro del sueño perdido lo lleva a una puerta cerrada. ¿Qué puerta es ésa?
Detrás de esa puerta quizás nos aguarde el sueño. Quizás nos hallemos nosotros mismos, de rodillas, o ese hermano menor que siempre nos acompaña.
Que no tiemble nuestra mano al llamar a esa puerta. Que no tiemble.

martes, 29 de diciembre de 2009

"BORDA vs. MACRI"



"WE ARE THE CHAMPIONS", CANTADA POR INTERNOS DEL BORDA.
EN PROTESTA CONTRA EL CIERRE QUE MACRI QUIERE DARLE A LOS HOSPITALES NEUROPSIQUIATRICOS BORDA, MOYANO Y TOBAR GARCIA.
(INTERVENCION ARTISTICA DE ANUSH MOURATIAN).

La creadora del video ya está amenazada para que lo levante de YouTube. Desde hace 2 días está recibiendo llamados en su casa. se ruega difundirlo y si es posible enviarlo a los medios.
http://www.youtube.com/watch?v=x10AV52Wb2w&feature=email

domingo, 27 de diciembre de 2009

Desiderata

Nebulosa Ojo de Gato

Ultimo sábado intrascendente de un año intrascendente. Es el botón de la muestra. Es el caso del todo, el día del último año en que estuve en peligro, es mi Aleph, y no me lo perdono.

No me perdono un año intrascendente. Plagado de esfuerzos inútiles, tocando veinticincomillones de notas para definir un único compás, corriendo 1000 metros para ir a la esquina, y que, ridículamente, era la esquina equivocada.

No debería permitirse un año así, vacío, insulso, gris, y evitarlo estaba dentro de las posibilidades, de ahí el reproche. No me doy latigazos, no me insulto, sólo me reto un poco, que sirva de advertencia, de conjuro

Sacar el piloto automático, derribar la Muralla China que construí tan sigilosamente, tan racionalmente, tan desamoradamente. Salir de la valva y abrirme a la luz, a los sentidos, a la belleza. Dejarme llevar por la lluvia sin sentir miedo, dar miles de pasos en falso, resbalar, caer y volverme a levantar, con el taco del zapato en la mano, el maquillaje corrido, y un raspón en el corazón, que para eso estamos.

Preferir las caídas a la seguridad del sillón. Los saltos al vacío al vacío sin saltos. La tormenta al aire acondicionado. Preferir la vida, sin anestesia

Ese es lo que me deseo, que conste.


miércoles, 23 de diciembre de 2009

De por qué las mujeres vamos juntas al baño


Este post es una deuda, y la enfrento como mina que soy: acá estoy, para honrarla. Porque como me está agarrando el bajón de un año que se estiiiiiiiiiiiiiira y se estira y se niega a terminar de una vez, y una tiende a pensar gansadas, y darle vuelta a cosas pendientes, y a negarse a hacer balances, porque se da cuenta que la deuda es mayor que la externa, y piensa que empezó para atrás y termina más para atrás todavía, y….


Uno de los dilemas preferidos, atacado en extensas charlas presenciales y/o virtuales, con un queridísimo amigo que nos está dejando (un hueco grande en el corazón) tiene que ver con la condición femenina.


Ahora, que estoy haciendo un balance, (aunque haya dicho que no, pero como ya aclaré, soy mujer, y contradictoria, qué más dá, a esta altura del año no me vengan con chicanas baratas) recuerdo que nuestro primer intercambio epistolar (intercambio epistolar es mucho más interesante, clásico o “algo” que intercambio de correo electrónico, ni dudarlo!) fue acerca de Hypatia, Tomá, ni Zulma Lobato, ni Naomí Klein. Hypatia, la sabia, la política, la intrigante. Y esa primer charla, mail, va, mail viene, marcó tendencia. La cuestión femenina se colaba en cada una de nuestras charlas (que fueron derivando, bifurcándose, diasporizándose (¡!) obviamente, de la pagana sabia a por qué debía hacerle un regalo de cumpleaños a su 2da ex mujer, por ejemplo, y cuáles serían las severísimas consecuencias de no hacerlo, por algo una es una ex, y de ésto, sabe, che).


Pero el por qué las mujeres vamos juntas al baño fue un dilema que sistemáticamente me negué a abordar. Escapando por la tangente, diciendo que ese era un interrogante ampliamente superado por el paradigma hipermodernista, que era algo no-verdadero, y demás estratagemas dignas de una fémina mal llevada


Pero buéh, acá va, vencida por el fin de año, y para no quedar más renga, con saldos afectivos a pagar: Algunas de las razones por las que las mujeres vamos juntas al baño (hablando de baños públicos, o en reuniones sociales, o cuando hay mucha gente, se entiende….)


1- Cuestión cultural: desde niñas, las niñas vamos acompañadas al baño. Primero con la mamá, que nos lleva al baño en un lugar público, y nos enseña a no tocar la tabla, y nos mete miedo por los enormes males que ésto nos acarrearía: enfermedades, pestes, maldiciones se alojan en ese trozo de madera o plástico que nunca, nunca debemos rozar. (Me han contado que algunas madres, no la mía, afortunadamente, han llegado a decir que de sentarse, una niña podría quedar embarazada…..ahá)

Luego, en el jardín, volvemos a ir acompañadas, ahora de nuestras amiguitas, porque así seguimos jugando, seguimos charlando, nos mostramos la bombacha nueva y esas cosas….

Primario igual (ya dejamos de mostrarnos la bombacha tan fácilmente, pero sí mostramos nuestro primer corpiño! Y es el lugar en el que hablamos mal de otras compañeras, de lo feo que es el compañerito nuevo, de lo mala que es la maestra, y del chico que nos arranca el primer suspiro.

Secundario; igual, se muta maestra por profesores, suspiro por beso y es allí, en el baño del colegio, donde mostramos heroicas nuestro primer moretón en el cuello, ante la admiración de nuestra mejor amiga y el dedito acusador de la tercera, siempre en discordia)

Terminada la escolarización, encontraremos nuevas compañeras ocasionales en cualquier reunión que a la señal de “me levanto para ir al baño” dirá solidariamente: “te acompaño” De acuerdo al grado de cercanía/conocimiento, en el baño charlaremos de cualquier cosa, del clima, de los otros asistentes, de nuestras parejas, o de nuestras ex parejas, más adelante de los hijos, embarazo, parto/cesaria, divorcios, reconciliaciones, nuevos aires, y así.

Hasta la vejez nos acompañaremos al baño, es cultural, viste? Y siempre, pero siempre, tendremos algo que charlar (fijate si no en La Paz, el Jockey Club, la pizzería Los Maestros de Quilmes o la catedral de Salta, si una vieja octogenaria va al baño, va acompañada de otra mujer. No hay segmentación etaria ni de clase. Es comunismo de género primitivo)


2- Cuestión técnica/ estructural: los baños públicos para mujeres son diseñados por hombres. Recién hace unos años, se ve el touch de una mujer en algunos baños, pero solo algunos, y muy particulares. Si no, los baños públicos son genéricamente discriminadores.

1er detalle: tamaño: las dimensiones del cubículo son imposibles, teniendo en cuenta que lo nuestro no es bajar un cierra y hacer botellas, sino el bajar el cierre sólo es el primer paso de una larga, larguísima secuencia que incluye acrobacias varias si el piso está mojado. Y tampoco se tiene en cuenta que cerramos la puerta. Entonces, la compañera de ocasión, muchas veces se ocupa de ésto, de mantener la puertita cerrada (raras veces la puerta cuenta con picaporte/ pasador/ piolín con arandela para cerrar). Por qué queremos cerrar la puerta? Porque si no, no podemos, nos golpeamos, nos enredamos en tan pequeño espacio! Sos vos o la pueta!). Y ojo, las mujeres no competimos en el baño, así que también hay una cosa de pudor…

2do detalle: Falta de artefactos apropiados: todas las mujeres vamos al baño con cartera, como mínimo. Eso siempre que no tengamos también una campera, blazer, sweater, dependiendo del clima. Y en los baños, no hay ganchos, ni picaportes (ya lo dije) ni nada que nos permita colgar nuestra carga. Por eso, también, necesitamos una compañera que haga de equeco por un ratito. El período de tiempo se puede extender hasta el momento de lavarse las manos, peinarse, retocarse el maquillaje, porque, por errores de cálculo, las piletas siempre están mojadas, las mesadas (de existir) igual, no hay mesitas, o tablas para apoyar y nuevamente, no sabemos qué hacer con nuestro equipaje….

En muchos baños tampoco hay espejos, por lo tanto, necesitamos una amiga que siempre tiene uno en la cartera, y esto nuevamente por errores de los constructores/ diseñadores! Tampoco están bien iluminados, y nuestras carteras están siempre repletas, y nos resulta difícil encontrar cualquier cosa, si no podemos apoyarlas No es que los técnicos son prácticos por definición? Qué les pasa? No se miran al espejo? No apoyan una bolsa, una mochila, un maletín, un libro?

También necesitamos alguien que nos preste un labial, o perfume, o rimmel, o algo, pero en esto, inexplicablemente, no tienen culpa los constructores)


3- Cuestión ideológica: Finalmente, y para no aburrir, escribiré unas palabras sobre lo ideológico: las mujeres somos gregarias, necesitamos estar de a muchas, necesitamos comunicarnos, intercambiar opiniones, consejos, planificar nuestras vidas con el consentimiento y/o aprobación de las otras, aunque después hagamos lo contrario. Es entre mujeres que se definen cuestiones básicas del hogar, la oficina, el barrio, el país. Porque somos nosotras las reproductoras ideológicas, y las que (de no ocupar espacios explícitos de poder) les llenamos la cabeza a los hombres para que parezca un accidente…. Eso es verdad revelada. Por lo tanto, señores, es en ése, y no en otro lugar, donde planificamos, hace miles de años (bueh, unos cientos…antes sería en el río, mientras se lavaba ropa, pero no lo recuerdo bien) nuestro lugar sagrado, donde acudimos inconcientemente para tomar el testigo y pasarlo, donde se cocina, a fuego lento, la dominación femenina del mundo.


Listo. He dicho. Que mis hermanas me lapiden por buchona


jueves, 17 de diciembre de 2009

El juez Buru Budu Budía

El juez Edmundo Carbone , nombrado titular del Juzgado Nacional Nº 1 en lo Civil y Comercial Federal de la Capital Federal en marzo de 1980, consideró inconstitucionales dos artículos y ordenó la suspensión de la aplicación de la Ley de Medios, haciendo lugar a una medida cautelar solicitada por el Grupo Clarín.
El nuevo garantista, empezó su carrera como Defensor de la Constitución en 1967 cuando era asesor de gabinete del Ministerio del Interior del gobierno militar de Juan Carlos Onganía, y asumió el cargo de director general de Asuntos Jurídicos de esa cartera.

Entre 1978 y 1980, durante la última dictadura militar, se desempeñó como vocal secretario de la Comisión Nacional de Límites Interprovinciales.

En los 90 saltó al estrellato por prohibir la película La última tentación de Cristo y por intervenir en la causa por la censura a Tato Bores

A ver el coro de ángeles, me encantaría escucharlos (a todos los del video) entonar la vieja canción…..

(ah, no? ¿Sólo se canta para defender los intereses corporativos? Pero mirá que pena….)

domingo, 13 de diciembre de 2009

Con Machado, decimos presente

H

Elegí el poema Las Moscas, de don Antonio, porque fue uno de los primeros que leí, después de haber escuchado a Serrat cantándolo. Y ya que estamos en tema, voy a compartir el Elogio de las moscas, de Luciano de Samósata, que vivió allá por el año 125, hasta el 181. (la verdad es que mucho no me acuerdo de esa época, era demasiado chica, casi una mosca....) Don Luciano es uno de los primeros humoristas, y vale la pena leer algunas cosas suyas. Terriblemente erudito, ironiza con mucha sutileza sobre casi todos los temas Perteneciente a la segunda sofística, se dedica al arte por el arte mismo, y a "convertir en buena la mala causa". Por eso, el Elogio de la mosca...

1.La mosca no es el más pequeño de los volátiles, al menos comparada con los mosquitos, los cínifes y otros seres aún más diminutos, sino que los aventaja en tamaño tanto como ella misma dista de la abeja. No está dotada de plumas como las aves1, que tienen algunas de plumaje cubriendo su cuerpo y utilizan las más largas para volar, sino que, como los saltamontes, las cigarras y las abejas, tiene alas membranosas y más delicadas que éstos, como el vestido indio es más sutil y delicado que el griego; y, asimismo, ofrece el colorido floral de los pavos reales, si la miramos fijamente cuando abre sus alas en vuelo hacia el sol.

2 Su vuelo no es, como en los murciélagos, un continuo remar; ni va, como en los saltamontes, acompañado de saltos, ni, como en las avispas, con zumbido, sino que describe una curva perfecta hasta el punto del aire al que se dirige. Además tiene la cualidad de volar, no en silencio, sino con cántico nada desagradable, como cínifes y mosquitos, ni con el grave zumbido de las abejas, o el terrible y amenazador de las avispas; es mucho más melodiosa, como las flautas son más dulces que la trompeta y los címbalos.

3 En cuanto al resto de su cuerpo, la cabeza se une muy delicadamente al cuello y es muy flexible en sus movimientos, y no de una pieza como la de los saltamontes. Sus ojos son prominentes y tienen mucho de cuerno. Su pecho es robusto, y las patas parten de su propio entorno sin apretarse como en las avispas. Como en éstas, su abdomen se halla reforzado, y se asemeja a una coraza dotada de bandas planas y escamas. No se defiende por la parte posterior, como la avispa y la abeja, sino con la boca y la trompa, que tiene de igual modo que los elefantes, con la que se alimenta, coge las cosas y se adhiere a ellas, semejante en su extremo a una ventosa.

De ella sale un diente, con el que pica y chupa la sangre —aunque beba leche, también le gusta la sangre— sin gran dolor para sus víctimas. Aun cuando tiene seis patas, anda sólo con cuatro, y usa las dos delanteras a guisa de manos. La puedes ver caminando sobre cuatro patas, llevando algo comestible en sus dos manos, de modo muy semejante a nuestra humana costumbre.

4 No nace ya así, sino que primero es una larva, surgida de los cadáveres de hombres o

animales. Luego, poco a poco, desarrolla las patas, echa las alas, y de gusano pasa a

volátil, que cría y da a luz un pequeño gusano, mosca más tarde. Vive en sociedad con

los hombres, compartiendo sus alimentos y su mesa, y toma de todo menos aceite, pues

el probarlo le produce la muerte. Y, aunque es de corta existencia —su vida queda estrechamente limitada—, se complace especialmente en la luz y por ella se rige. De

noche descansa y no vuela ni canta, sino que se oculta y permanece inmóvil.

5 Puedo hablar también de su inteligencia, nada pequeña, para escapar de su cazadora y enemiga, la araña. Si ésta trama la emboscada, la acecha, y cuando se ve frente a ella cambia su rumbo, para no caer en la red y dar en las telas del animal. De su valor y arrojo no hemos de hablar nosotros, sino el poeta de más potente voz: Homero. Al tratar

de ensalzar al mejor de los héroes, no compara su arrojo con el del león, el leopardo o el jabalí, sino con la audacia de la mosca y la intrepidez y persistencia de su ataque, y no le atribuye temeridad, sino audacia, pues incluso apartada —dice— no abandona, sino que está ansiosa por picar. Tanto ensalza y aprecia a la mosca, que no la menciona

ocasionalmente una vez ni en escasos pasajes, sino con frecuencia: así su recuerdo adorna sus versos. Ora describe su vuelo en enjambre hacia la leche, ora —cuando Atenea aparta el dardo de Menelao, para que no dé en sus partes vitales, y la compara con una madre que vela a su hijo dormido— introduce de nuevo la mosca en la comparación.

Además, las adornó con un bellísimo epíteto al calificarlas de «espesas» y llamar «naciones» a su enjambre

6 Es tan fuerte, que cuando pica atraviesa no sólo la piel del hombre, sino la del buey y la del caballo, y hasta al elefante daña penetrando en sus arrugas y lacerándolo con su trompa en proporción a su tamaño. De celo, amor y uniones tienen gran libertad, y el macho no monta y desciende al instante, como en los gallos, sino que se mantiene mucho rato sobre la hembra, y ella lleva al novio, y unidos vuelan sin romper en su evolución ese coito aéreo. Con la cabeza cortada, vive el cuerpo de la mosca mucho tiempo y sigue respirando

7 Mas quiero referirme al aspecto más extraordinario de su naturaleza. Es éste el único dato que Platón omite en su tratado acerca del alma y su inmortalidad. Cuando muere una mosca, resucita si se la cubre de ceniza, operándose en ella una palingenesia y segunda vida desde un principio, de modo que todos pueden quedar completamente convencidos de que también su alma es inmortal, si parte y regresa de nuevo, reconoce y reanima su cuerpo, haciendo volar la mosca: así confirma la leyenda acerca de Hermótimo de Clazómenas, de que su alma muchas veces le abandonaba, se alejaba por

propia iniciativa y después regresaba, volvía a ocupar su cuerpo y a reanimar a Hermótimo.

8 No trabaja: sin fatiga disfruta de los esfuerzos ajenos y tiene la mesa llena en todas partes, pues las cabras son ordeñadas para ella, las abejas no trabajan menos para

las moscas que para el hombre, los cocineros condimentan para ella los alimentos, que prueba incluso antes que los propios reyes; se pasea por las mesas, participa de sus festines y comparte todos sus goces.

9 No establece su nido o habitación en un único sitio, sino que remonta el vuelo errante como los escitas, y allí donde le sorprende la noche establece su hogar y lecho. Pero en la oscuridad, como dije, no hace nada: ni pretende realizar acción alguna a hurtadillas, ni cometer algo vergonzoso que, hecho a la luz, la avergüence.

10 Cuenta la leyenda que en la antigüedad existió una mujer llamada Mía, muy hermosa, pero charlatana, entrometida y aficionada al canto, rival de Selene por amar ambas a Endimión. Como despertaba continuamente al mozo mientras dormía con sus charlas, canturreos y bromas, éste se irritó y Selene, encolerizada, convirtió a Mía en mosca. Por eso siente envidia de todos cuantos duermen, y en especial de los jóvenes y niños, en recuerdo de Endimión. La misma mordedura y su deseo de sangre no es signo de fiereza, sino de amor y afecto al hombre, pues en lo posible goza de él y algo extrae de la flor de su belleza.

11 Hubo también, según los antiguos, una mujer de su mismo nombre, poetisa muy

bella e inspirada; y también otra, famosa cortesana del Ática, de la que el poeta cómico dijo: «Mía le mordía hasta el corazón»; por tanto, la gracia cómica ni despreció ni excluyó de la escena el nombre de la mosca, ni los padres se avergonzaban de llamar así a sus hijas. La tragedia también menciona a la mosca con gran alabanza, como en estos versos:

Terrible es que la mosca, con indómita fuerza, salte sobre los hombres para hartarse de

sangre, y a los hoplitas su lanza hostil perturbe

Mucho más podría añadir acerca de Mía, la pitagórica, si su historia no fuera conocida de todos.

Existen también unas moscas muy grandes, comúnmente llamadas «guerreras», y «perros voladores» por algunos, de zumbido extremadamente ronco y muy veloces en el vuelo; gozan de larga vida y resisten todo el invierno sin comer, adheridas con Frecuencia a las techumbres; merece admiración su peculiaridad de realizar la función de ambos sexos, autofecundándose igual que el hijo de Hermes y Afrodita, de dos naturalezas y doble belleza.

Y, aun cuando aún puedo añadir mucho más, pondré fin a mi discurso, no parezca, como dice el refrán, que hago un elefante de una mosca.



viernes, 11 de diciembre de 2009

Lesa humanidad


Billie Holiday- Strange fruit

Los arboles sureños tienen extraños frutos,
sangre en las hojas y sangre en las raíces,
cuerpos negros colgando en la brisa sureña,
Extraña fruta colgando de los alamos.

Escena pastoral del galante sur,
Los ojos saltones y la boca torcida,
Olor a magnolias, dulce y fresco,
Y el repentino olor de carne quemandose.

Aqui hay una fruta para que los cuervos picoteen,
Para que la lluvia recoja
, para que el viento chupe,
Para que el sol pudra, para que los arboles dejen caer,
Aqui hay un cultivo, extraño y amargo.

Este poema fue escrito por el maestro judío Abel Meeropol, al tomar conocimiento del linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith, ambos negros, arrestados por ser acusados de robar y matar a un obrero blanco, el 7 de agosto de 1930 Nunca se encontraron pruebas de estos delitos.

Del linchamiento participaron personas que entraron con martillos y mazas a la comisaría donde estaban detenidos, donde los golpearon salvajemente y los colgaron. Los policias colaboraron en el linchamiento. El fotógrafo, Lawrence Beitler tomó esta terrible fotografía


El maestro Meeropol le escribió una carta a Billie Holiday, para que le pusiera música y transformara su poema en canción.

Se la dedicamos a Obama, Y a Luciano Benjamín Menendez. Condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad.