Una ménage à trois entre cualquiercosas cotidianas, sinsabores y sinsentidos
de la política que nos ¿merecemos? y cuestiones recontra erudictas, che! (¿es erudictas o erudiptas?)
Rafael Correa aseguró que no dará marcha atrás en la ley de servicio público, aprobada el martes por la Asamblea Nacional, que retira condecoraciones y bonos a los policías, medida que originó el conflicto con la policía. "Si quieren matarme, mátenme. Aquí estoy" gritó a los policías y agregó: "Sabemos que no hemos logrado solucionar todos los problemas, pero los estamos solucionando. Nunca antes ha habido tanto presupuesto para la Policía Nacional". "Luchen por cosas que merecen luchar", agregó, durante su frustrado intento de diálogo con los uniformados, a quienes calificó de "ingratos".
Hace diez años la ciudad de Salta se quedó muda. Los boliches, los almacenes, la oficina de correo cerraron sus puertas . La municipalidad puso un crespón negro. Los lustrabotas se fueron juntando, cerca de la plaza, a contar monedas para una gran corona. Se ha muerto el Cuchi, y toda Salta lo llora.
Años hacía ya que no era el Cuchi, perdida la memoria, apagados los ojos, pero seguía ahí, quedándose ciegoí, en esa casa donde cada 29 de septiembre se juntaban todos en la puerta a festejar su cumpleaños, a cantar sus canciones, a tocar la guitarra y tomar vino, mucho vino en su honor.
Pero hace diez años, no llegó al 29, a los 83 años de edad. Dos días antes se fue a seguir charlando y bromeando con el Barba Manuel, con quien compartiera ironías y música toda la vida.
A su velorio fueron todos los que pudieron llegar. Hombres de traje y prosapia, mujeres pintadas y de taco, changuitos con zapatos agujereados. Campesinas r infígenas con sus hijos a cuesta. Todos lo lloramos.
Después de enterrar el cajón, que los lustrabotas ayudaron a cargar, la gente se quedó cantando hasta la mañana siguiente. Tocando la guitarra y tomando vino. Junto a la tierra recién apaleada, cubriendo ese cajón y esos restos de lo que fue.
Por estos días, por la fascinación de lo redondo, se cuentan muchas historias, se hacen recordatorios y homenajes. Se habla de su creación musical, de su sentido del humor, su inteligencia, del Dúo Salteño, la innovación armónica, de sus amigos, de su fugaz participación en la vida política como diputado
Pero hay algo que no se cuenta, que no se sabe. Y como me lo han contado y me llena de orgullo la sóla anécdota, voy a contar que el Cuchi fue un hombre que dijo no. Cuando algunos se escudan en el miedo, en la imposibilidad de rechazar una invitación de seres tan poderosos y temibles, el Cuchi muestra que siempre se puede tener honor. Porque él fue invitado por Videla al almuerzo del 19 de mayo de 1976 junto a Sábato, Jorge Luis Borges, Horacio Ratti ( presidente de la Sociedad Argentina de Escritores), y el sacerdote Leonardo Castellani.. Y los mandó a cagar. Les dijo que no se sentaba a comer con asesinos. Él, justamente, que comía y charlaba con todos, que se sentaba a tomar un vino en cualquier mesa que lo llamaran, dijo que con asesinos no. Y por supuesto se tuvo que ir de su casa, y andar en casas prestadas, perseguido, pero entero.
Pero esto no se cuenta. Porque avergüenza a los otros.
Avergüenza a don Ernesto, que en ese mismo almuerzo, según contaba el padre Jesuita Castellani (que entregó a los dictadores una carta preguntando por la situación de Haroldo Conti, secuestrado en su casa dos semanas antes ): “Sabato habló mucho, y propuso el nombramiento de un consejo de notables que supervisara los programas de televisión. (...) Borges dijo que él no integraría jamás ese consejo de prohombres. Sabato, entonces, agregó que él tampoco. Yo pensé en ese momento para qué lo proponía entonces….”
Hay muchas otras historias del Cuchi, mucho más graciosas, más brillantes….pero quise rescatar ésta. Porque lo muestra como lo que fue. Un hombre íntegro y comprometido.
Lo importante, en todo caso, es que su música sigue sonando, sigue acompañando a la gente que se junta, cantando una que sabemos todos. Lo mejor, como dice su hijo, es que muchos no saben quién las escribió. Es música de todos. Y qué mayor reconocimiento para un músico popular que disolverse en la memoria del pueblo.
Lamento tener que dar esta noticia el día de la primavera, pero es muy grave y no la puedo dejar pasar.
Alfredo Leuco es una víctima. Una víctima importante de los malvados K, y sus múltiples ramificaciones, que se extienden a lo largo, a lo ancho y a través de cada una de las esferas de la vida nacional. Baste como ejemplo mencionar al sindicato de las maestras jardineras K, por ejemplo, terribles y sanguinarias como pocas, que entregarían plastilina adulterada a los hijitos de periodistas opositores para que se les pegotee en las manos y les enseñan canciones tales como “Erase una vez, una presidenta bueeeena, al que maltrataban, todos los sojeeeeros….”
El grupo de choque de los cartoneros urbanos, que seleccionan las bolsas de basura que se encuentran en las veredas de los opositores y desparraman los deshechos sin piedad, al grito de “Coman su basura, chanchos burgueses”
Pero el más, horrible, insensible y sediento de sangre es el aparato de comunicación kirchnerista, que además, está teniendo sucursales en la Venezuela de Chávez y el Brasil de Lula. Un tal Lucas Carrasco alias El Loco de la metralleta, es sin dudas un vampiro insaciable. El loco (para los amigos) amenazó de muerte a Alfredito Leuco y prometió ir con una metralleta al Canal 26 para matarlos a todos.
Impresentable. Merece no sólo la denuncia que un periodista de fuste como Leuco realizará por amenazas, sino un aplauso para el asador, un brindis y que Agustinita le de bola….Mínimo!
Después de varios días sin postear, pensaba en lo difícil que me resulta retomar el vicio.
Porque cuando uno viene con la cosa más o menos aceitada, con cierta regularidad de posteo, se sienta ante el tecladoy escribe sin demasiadas vueltas. No se siente el “peso” de escribir algo coherente, importante, que merezca la pena el retorno.
Pero sucede (me sucede) que cuando ando floja de tiempo, sin escribir, sin leer tampoco mucho, y comentar a las perdidas, viene como un miedito, una parálisis ante la pantalla en blanco.
Qué escribo que no se haya dicho? Por qué debería escribir algo?
Sé perfectamente que no sucedería absolutamente nada si dejara de escribir. Simplemente, quedaría una dirección de Blogger no disponible para otros. Pero de caprichosa no más, acá me siento, y retomo el juego.
Y pensando justamente en los blogs que pasaron fugaz pero intensamente por el espacio virtual, quiero recuperar un post del maravilloso Blog Wikigasta, que duró muy poco tiempo, mucho menos tiempo que el que su autor, René Orlando, pululó como comentarista sin domicilio conocido. Es una pena que al decidir la apertura y pronto cierre de “su” blog, desaparecieran también sus comentarios Pego entonces uno de los post de Wikigasta. Uno de los pocos unitarios, ya que se fueron entremezclando historias del pueblo en distintos momentos. Se entretejieron personajes, tiempos, paisajes, sensaciones de manera tan sutil, con escritura tan densa que, vuelvo a decir, es una pena su interrupción. Al que tenga ganas de revolver en esas historias, le garantizo un buen rato de placer.
Dufin se acomodó en el sillón poco convencido. Agarró una porción de pastaflora y la comió despacio, como con miedo de retomar la lectura. Sacó el señador con forma de lagartija, tomó aliento, se puso los antejos de cerca y comenzó:
"Siempre lo olvidamos, pero es necesario tener presente que limpiar bares por la madrugada no es un arte que pueda desempeñar cualquiera. Son pocos los que se animan a entrar a uno de estos lugares después que el último parroquiano se ha marchado. Los prácticos en este oficio dicen que una hora segura para comenzar la limpieza es cuando el gallo cantó dos veces, pero que nunca hay que hacerlo después de que cantó tres. Ignoro el por qué de tal precepto, aunque nunca se me ocurriría averiguarlo.
Pero hablemos de ella. Limpia bares y pertenece a una familia cuya tradición en el oficio se disuelve en las imprecisiones del tiempo. No solo sus padres y tíos limpian bares, sino que los padres de sus padres y los tíos de sus tíos lo hicieron también. Según decía su madre, todas las ramas, hojas y yemas de su genealogía estaban recorridas por la savia de limpiadores de bares. Y que sería así por siempre y para siempre. A ella no le gustaba el oficio y cada vez que podía maldecía la fatalidad que la había puesto en ese lugar. De todas maneras, cada mañana, puntualmente, comenzaba su trabajo.
Primero limpiaba los sectores más sencillos, como el mostrador. Era un lugar que le demandaba dos o tres minutos. Los visitantes permanecían poco tiempo allí y su presencia no tenía muchas posibilidades de dejar algún rastro. A veces, generalmente los jueves, se tenía que detener un tiempo extra. Ese día las colillas apagadas en el suelo decían que había estado la mujer de labios rojos. Por alguna razón que desconocía, esta mujer no iba hacia las mesas y pasaba mucho tiempo en el mostrador. El problema no eran las colillas, sino las salpicaduras verdes que dejaba en el lugar. Eran corrosivas y, si no las sacaba rápidamente con agua de lavanda, terminaban haciendo un agujero en el piso. Alguna vez su abuela, en un bar jujeño, había limpiado salpicaduras de ese tipo. Decía que las dejaba una mujer que hacía veinte años que iba en vano a esperar a su amante tahúr. Tal vez se trataba de otra mujer y de otro amante. La espera era la misma.
Luego seguía con el espejo grande que estaba detrás del mostrador. Era uno de los lugares que más trabajo le daba. En él se pegaban todas las miradas tristes de la noche. Su tarea era sacarlas para que no vuelvan a sus dueños. Las miradas en el espejo formaban una especie de capa oleosa y densa. Para despegarla era necesario el uso de la espátula de carey que le había regalado su padre. La sustancia era transparente. Ella, con un cuidado especial, la iba depositando en una cajita de plástico opaco. Más tarde tendría tiempo para disolverla con jugo de manzana y tirar el líquido por el resumidero. Con el espejo tenía que tener dos cuidados especiales. El primero era evitar que alguien se apodere de la solución con gusto a manzana. Era un veneno mortal. El segundo consistía en limpiar el espejo sin que sus ojos se posen sobre sus ojos reflejados. Su mirada podría quedar pegada, nadie sería capaz de sacarla y la perdería para siempre.
El marco del espejo tiene una particularidad. Allí crece una enredadera cuya semilla fue una lágrima de hombre abandonado por su mujer la noche de un martes de luna en cuarto menguante. Estas son de las peores. Una vez que brotan no hay forma de sacarlas. Ella se tiene que limitar a podar las hojas tiernas que crecen durante el día con una tijera de costurera. El problema es que las raíces no se pueden arrancar. Acá ya habían tomado el interior del marco del espejo y gran parte de los ladrillos de las paredes del bar. Si no se demuele a tiempo el edificio, digamos, en un par de años, las raíces llegarán al suelo e invadirán toda la tierra con radical naturalidad. Y todo terminará. ¿Pero quién se anima a decírselo al posadero?
Las sillas son de madera. Una mala elección por parte del dueño del bar. La madera, de cualquier tipo, absorbe pesadillas como una esponja. Entre la gente común y corriente los recuerdos tumultuosos son disueltos durante el sueño. Esto es una cuestión de higiene, los mantiene cuerdos o algo así. Pero los visitantes nocturnos duermen poco, acumulan pesadillas. Estas son absorbidas por la madera y, por efecto de su densidad, comienzan a descender por las patas de las sillas. La fuerza de gravedad hace su trabajo. Si llegan a alcanzar el suelo se evaporan en el aire formando un gas que hace estornudar a los parroquianos. Es así como se pierden clientes, cosa que ningún posadero quiere en estos tiempos tan difíciles. El gas es inofensivo, como las pesadillas. Pero molesto, como la materia de esos sueños. Es importante, entonces, que las sillas estén patas para arriba durante el tiempo justo. Como la arena de un reloj, las pesadillas van y vienen en su interior. Si tiene cuidado y puntualidad, no saldrán nunca de ese lugar. Y ella conservará el trabajo.
Para el final dejaba las paletas del ventilador de techo, allí crecen lianas desesperadas. No se sabe como llegan a ese lugar centrífugo, pero es conocido que se alimentan del alquitrán de humo de cigarrillo. Ella las arranca, pero vuelven a crecer. No tienen raíces, no tienen flores, no tienen semillas, son un auténtico misterio para la ciencia. Ella sostiene que sus esporas están en el ambiente y que es necesario desinfectar espolvoreando con limaduras de hierro. El dueño nunca le prestó atención. El problema no son las lianas en si, ya que nunca llegan a tocar la cabeza de quienes concurren al bar. El problema son los sueños de marineros turcos que, en cuanto pueden, se anudan las lianas al cuello y saltan al vacío. Ella después, con poco cuidado y mucho asco, tiene que descolgar sus cuerpecitos ya fríos y ponerlos en cajas de fósforos vacías para que el posadero los entregue a sus dueños.
Luego de barrer algunos pétalos de olvido, que nunca faltan, y de sacar los cotidianos abrojos de decepción que se adhieren a los manteles, regresaba a su casa. A esa hora el bar estaba casi limpio."
Dejó sobre el posabrazos el libro que le había prestado la Cameron. Bostezó con ganas y buscó el control remoto. El realismo mágico no era para él.
El 18 de Abril de 2008 viaje a San Pablo; 30 de Mayo de 2008 viaje a San Pablo; 27 de Junio de 2008 viaje a Canelones, Uruguay; 30 de Junio de 2008 viaje a China y Vietnam; 1o de Agosto de 2008 viaje a Santiago de Chile; 25 de Septiembre de 2008 viaje a Uruguay; 20 de Noviembre de 2008 viaje a Estados Unidos; 30 de Noviembre de 2008 viaje a Italia; 9 de Enero de 2009 viaje a Uruguay; 16 de Enero de 2009 viaje a Río de Janeiro, Brasil; 22 de Enero de 2009 viaje a Chile.
29 de Enero de 2009 viaje a Davos, Suiza; 25 de Febrero de 2009 viaje a Londres, Inglaterra; 8 de Junio de 2009 viaje a México; 29 de Septiembre de 2009 viaje a Estados Unidos; 1 de Octubre de 2009 viaje a Miami, Estados Unidos; 6 de octubre de 2009 viaje a Atlanta, Estados Unidos; 16 de noviembre de 2009 viaje a Madrid, España; 14 de diciembre de 2009 viaje a Conpenhague, Dinamarca; 27 de enero 2010 viaje a Davos, Suiza; 27 de abril de 2010 viaje a Mumbai, India; 8 de julio de 2010 viaje a Montevideo, Uruguay;.
14 de julio de 2010 viaje a Lima, Perú; 16 de julio de 2010 viaje a Santo Domingo, República Dominicana; 25 de agosto de 2010 viaje a Santiago, Chile; 6 de septiembre de 2010 viaje a Málaga, España; 9 de septiembre de 2010 viaje a París, Francia; 10 de septiembre de 2010 viaje a Roma, Italia.
No, no es el cronograma de una estrella de rock, ni de un agente de viajes, ni de una joven viuda que pena por la muerte de su septuagenario esposo. Es el cronograma de viajes del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. Mientras se desploman edificios, se inunda la ciudad, desfinancia y subejecuta el presupuesto de salud y educación, se toman colegios, faltan camas en los hospitales, se rompen las calles y los timbres se quedan sin pilas, Mauri viaja. Es el stress, vistesssssssssss?