jueves, 10 de noviembre de 2011

yo quiero a mi bandera... arrugadita, arrugadita, arrugadiiita


Cruzando ayer Plaza de Mayo, me detuve a mirar un espectáculo que, por cotidiano, me había resultado imperceptible tantas veces…
A las 6 de la tarde, los granaderos arrían la bandera del mástil de la Plaza, Una ceremonia de solemne coreografía, con saludos y pasos marciales, que he mirado miles de veces sin ver…Y sólo por curiosidad o hacer tiempo, en alguna  oportunidad me detuve a prestar atención.
 Pero ayer fue distinto. Una treintena de personas estaban rodeando el mástil, siguiendo cada uno de los movimientos con absoluta seriedad. Otros diez tomaban fotos, reían, caminaban cruzando el pequeño grupo humano, pero cuando la bandera estuvo en manos del granadero, alguien gritó ¡Viva la patria! Y todos, los solemnes, los sacafotos, los que  reían, gritaron ¡Viva! Alguien se animó a un ¡Viva Cristina! Y fue respondido nuevamente por el todo el coro con un fuerte ¡Viva!
Esto es nuevo. Sentir orgullo por la bandera es una sensación bastante reciente. Cantar el himno con ganas también es nuevo. Desde las épocas de escuela, (los primeros años, digamos) cantar el himno u homenajear a la bandera había dejado de ser una cuestión importante. Es más, muchas veces he omitido cantar el himno, sólo esperando que terminara. Me era ajeno. Era de otros, como la bandera. No era “mi” bandera, esa bandera planchadita, planchadita, planchadita,…Una bandera que concentraba todo lo que me molestaba, repudiaba, me dolía. Una bandera y un himno de los que se habían apropiado de las riquezas, de las vidas, de la alegría…
Reconquistar la alegría de pertenecer a este país, pisar el suelo y sentirlo propio,  y sentirse parte de este presente y el  futuro acá, en este lugar del mundo, con esta gente, con esta bandera y este himno…. Tá bueno, me gusta, me da energía.

No hay dudas que sentirse parte de algo colectivo da energía, es el mejor anti-age.  Pensaba esto hace una semana, cuando murió Fanny Edelman. Para muchos, un nombre que no dice nada. Murió una mujer centenaria. Pero esa mujer vivió sus 100 años abrazando una causa (la humanidad explotada), una bandera (la roja), un himno (la Internacional). Esa mujer que viajó a España para ser parte de las Brigadas Internacionales , conoció a lla Pasionaria, viajó a Cuba a ponerse a disposicón de Fidel, que viajaba constantemente a Moscú hasta que se le cayó el muro, se le abrió el piso y tuvo que empezar a repensar todo de nuevo. 
Por abrazar a la humanidad toda, no podía entender lo que pasaba en la cuadra de su casa.  Pero ya estaba muy mayor para esa época, no es fácil sacarse de encima tantos años de pensar en que las masas deberían ser comunistas, y que sólo un error histórico hizo que abrazaran a Perón y Evita. ¿Las masas se equivocan?  Debo estar poniéndome mayor, pero me veo escribiendo sobre Fanny, sin los prejuicios que tuve mucho tiempo, con cierta ternura y por qué no, cierta admiración,. sin juzgar su profundo gorilismo, tratando de comprenderla . Siento lo mismo que sentía ella por La Internacional, me sigue haciendo cosquillas la bandera roja, porque, a pesar de haber dejado la militancia orgánica y las responsabilidades hace 20 años, sigo siendo una chica de la FEDE. Ese es mi origen, mi punto de partida, ese fue mi “formateo” y desde ahí, pensé, actué, me comprometí toda mi vida. Aunque puteara a las fannys y los burócratas del Partido, los errores cometidos, las agachadas y las traiciones.  Soy parte de eso. Y desde ahí me comprometí con este presente. Y desde ahí tarareo con alegría el himno, y me enrosco en la bandera azul y blanca. Porque estoy con la humanidad explotada, con los sometidos, con los pisotados me comprometo en mi país, mi ciudad, en mi barrio, en mi trabajo diario, y con esta presidenta.

Camarada Fanny, hasta la victoria siempre

3 comentarios:

Marcelozonasur dijo...

Lindo post.

Entiendo lo que describís de ese "nuevo sentir". Mi hermana mayor le pasó lo mismo. Y la escuchaba decir "que país de mierda" y yo respondía que el país era genial, hermoso y uno de los mejores del mundo. Obviamente había, Y HAY, muchas cosas por mejorar.
Para no ser redudante y repetir casi lo mismo del post, cuento algo... ayer llevaba en el auto a esta misma hermana. Paro en el semáforo y el auto de adelante llevaba una calcolamanía con un escudo que simulaba la bandera inglesa y en el centro la rosa del equipo de rugby de ese país. Y salte y le dije... ¿como puede ser que otro argentino lleve una calcomanía con esos colores? nadie dice que hay que tirarle piedras a los ingleses o escupirlos. Pero poner un logo que identifique esa bandera... no, no lo entiendo. Eso nos falta. Y digo nos, porque tenemos que salir adelante todos juntos. No debería decir nos, porque yo tengo una calcomanía en la parte trasera del auto... una no, tres. Un logo de Patricio Rey, el de letras rojas y la coronita amarilla. En la luneta arriba a la derecha la firma del Diego con el 10. Y al centro abajo de la luneta, una BANDERA ARGENTINA.
Es muy tonto mi sueño de que muchos me imiten? No con la firma de Diego, pero si con una banderita, escarapela, lo que sea.

Esa hermana que la vuelta de la democracia la agarró en la facultad, la que se lleno de sueños militando y creyendo en Raúl Alfonsín y que tuvo diezo omas años de luto al ver el desastre neoliberal de los 90... ella pensaba como describiste sobre lo ajeno o sobre la mala significación. Ella perdió la ilusión, los sueños, el amor por todo lo que sea Argentino. Es que así fué planificado, pegarnos en la línea de flotación del ánimo, para destruirnos mas.

Llegó 2008 y todo lo que sabemos. Ella se mantenía apolítica y yo le decía "hay que bancar, esta gente está haciendo cosas buenos. Los otros son el terror". Y no se convencía. Vió como mejoró el país, como mejoró nuestra localidad, nuestros vecinos, amigos, familiares... y no se puede negar lo obvio, estamos mejor. Se trata de hacer cosas positivas y buenas para el conjunto.
HOY veo a mi hermana y no puedo creerlo. Ella ahora tan afecta a lo nacional, la bandera, el himno, los cantores populares... y me alegro que así sea.
Si ella que descreyó está así, imaginá como estoy yo.... que siempre fuí de mirar embobado la bandera en Plaza de Mayo o de la plaza de la localidad. Hoy lo disfruto mucho más, ya no me siento tan solo.
Por suerte hoy somos mas. Y me alegro que hayas sentido todo lo que describiste.

mariajesusparadela dijo...

Los que son fieles a la ética de una doctrina y viven con coherencia son, para mi, respetables, aunque no comparta su pensamiento.
Y veo que para ti también.
La diferencia entre tu y yo está en que yo estoy cada día más lejos de mi bandera y me interesan más las personas.
Tengo más complicidades contigo que con Rajoy ( y él y yo compartimos bandera).

nilda dijo...

ah..las chicas de la fede... no hay violencia en ser Cristinista, creo yo.
Somos mujeres/banderas flameando.