lunes, 10 de enero de 2011

Música para dormir y...

Siendo adultos, de vacaciones, y en pleno verano… ¿Como resistirnos a dormir una siesta?

A cierta altura del cotillón, uno desearía, con todas las fuerzas, poder disfrutar de la siesta diaria. Pero la vida nos vive negando placeres, así que la siesta sólo puede ser “practicada” en vacaciones, y algún fin de semana (siempre y cuando no haya algo más urgente -pero no más importante!- que hacer…) Y no estoy hablando de “esas” siestas, sino del simple y dulcícimo rato que uno se tira en la cama, y duerme…

Pero cuando somos chicos, no jodamos, odiamos la siesta. ¿Por qué acostarse a dormir si podés jugar? ¿Eh? ¿Qué tipo de tortura nos quieren infringir los mayores al intentar hacernos dormir la siesta mientras brilla ese sol ahí afuera?

Recuerdo mis siestas infantiles como simulacro: mi mamá, o mi abuela, intentándonos dormir, y después de media hora, con mi hermano tocándonos la mano y saliendo despacito, como gatos sigilosos, dejando a nuestra siestera totalmente frita, babeando cual Homero Simpson

¿Y a qué viene esto de la siesta? Además de rendirle culto y poner en su justo lugar a una de las costumbres más productivas de la humanidad, viene a cuento de la propuesta para enero de la querida María Jesús. La siempre inquieta amiga, propuso que este mes, hiciéramos entradas relacionadas con la música: “¿Quereis que declaremos el mes de enero "Mes del oído" y que hablemos de música hasta que se termine? Todos, cada uno en su blog. Cada uno de vosotros puede hacer sus propuestas y , con todas, organizamos un sarao.”

Pensé qué podía postear , qué música me representa, cuál me trae los mejores recuerdos, y me resulta absolutamente imposible elegir: me gustan tantos autores, tantos intérpretes, tantos estilos, tantas geografías que no podría elegir! La única restricción que tengo es que la canción, la melodía, tenga compromiso. Y no hablo de compromiso político explícito, para ná. Una canción comprometida puede ser con la vida, con la historia, con lo que pasa, con el amor, con el dolor. Eso. El compromiso militante del que ejecuta, del que compone, dejando el alma en lo que se quiere transmitir, es para mí, la mejor música.

Así que podría estar listando por horas, y no es la idea! Igual, este enero haré otras entradas específicamente musicales, y me iré desnudando, un poco más, a través de la música, como en 8 semanas y media, contoneándome a través de las corcheas, las fusas y los semitonos.

Volviendo a la siesta: los adultos que intentamos dormir niños acompañamos el rito con canciones. Pareciera que desde los habilis, se entonan melodías cual conjuro contra los ojos abiertos como dólar de plata de las bestias que deberían, si aplicamos la racionalidad, estar descansando como sapitos en invierno…

Lo que más nos divertía cuando era mi abuela quien nos quería dormir, eran estos cantos rituales: en realidad, ella, tiraba una colcha en el piso, (Le daba sensación de frescura dormir en el piso! Nunca lo entenderé) y nos invitaba a acostarnos y dormir la siesta. Nosotros éramos los que insistíamos en que nos cantara algo para dormir. Siempre la misma conversación: No sé cantar, decía mi abuela.

“Cantanos la de la vida dulce” contestábamos. Como está absolutamente probado, los niños pueden ser totalmente crueles. Y esta petición era pura crueldad. La única canción que sabía cantar mi abuela, era ésta

Ponía voz finita, como las cantantes de tango de principios de siglo (por eso la versión de Nelly Omar y no la de Gardel), y nosotros nos mirábamos con esa mirada que sólo significa carcajada….No podíamos entender cómo podía cantarle esa canción a dos chicos! Pero esa canción, la única que sabía completa, era muy importante para ella. Era la canción que le salía del corazón.

Para canción de chicos, estaba mamá. Se sabía todo el repertorio de María Elena Walsh. Como mujer que se casó y se hizo madre en los primeros 60, adoptó todas las prescripciones de esa década, intentando romper con la mirada anterior sobre los chicos: no éramos adultos en pequeño, sino que teníamos nuestras particularidades, debíamos tener una comida, una ropa, una música y una educación distinta. Y debíamos aceptar que nuestras madres trabajaran fuera de casa.

Cuando mamá decidió mandarme al jardín a los 3 años, se comió los mayores insultos de mis abuelas: desde criminal a desalmada, pasando por todas las variantes. Que ella trabajara, que estuviera mi hermano en su panza, y que prefería que me comunique con chicos de mi edad antes que con abuelas no eran argumentos para ellas. Pero mi vieja, tomó sus decisiones. Y entre ellas, como decía, darnos una música “nuestra”, comprándonos nuestros propios discos, y cantándonos esas canciones, a la hora de la siesta (sólo los fines de semana y en vacaciones. Ahora, mamá, te entiendo!) Y en esas canciones, nos fuiste transmitiendo tantas cosas…ésta era mi preferida


Muchos años después también fui madre. Y también quise dormir una siesta los fines de semana y en vacaciones. Y también, siguiendo la tradición ancestral, le canté a mis hijos para que de una vez se decidieran a dormir!!!! Y también tomé decisiones, como mi mamá, a la hora de cantar. Mi hija nació en el 90, En enero de 90, a pocos días del indulto indignante a los dictadores. Y eso marcó su nacimiento. Decidí que en ella depositaría toda mi resistencia a ese presidente que venía mal parido. Y las canciones de cuna tenían que ver con eso, con no aceptar lo que estábamos viviendo, con tratar de modificarlo, con soñar un mundo mejor… Y darle sueños a esa niña


Y luego con mi hijo, la práctica ya estaba instalada. Fui incorporando nuevas canciones, Piojos y piojitos sonaba todo el día en el grabador, pero Xuxa, jamás.

Manu aún recuerda esta canción (así, bestia de metro noventa como es, si por casualidad lo escucha, se le llenan los ojos de lágrimas y dice: “como cuando era bebé!”)



Cuando me toque ser abuela (falta mucho, pero mucho, Lucía, no?) no tengo idea de qué les cantaré, pero ahora sé, que lo que cante, va a dejar una huella en su corazón.

12 comentarios:

la nilda dijo...

menudo relato eh? tengo que irme a trabajar (yo no estoy de vacaciones) pero queria decirle que adore este relato.
Yo le cantaba a mi hija cancion para despertar a una paloma de tres primaveras, de Serrat.
y a mi no me cantaban pero mis viejos cantaban tangos mientras la radio sonaba. Y yo se cantar casi todos los tangos viejos por eso.
Y de Maria Elena, mi preferida es la de la luna que baja a bañarse, la cancion de Siu Kiu

Laura dijo...

Qué tristeza, Nilda: Mientras publicaba este post y vos comentabas, se murió María Elena. Se murió una de las tías más queridas. Un abrazo

mariajesusparadela dijo...

Siento lo de esa muerte.
Cuando tu seas abuela, ya tus hijos sabrán buscar la música a decuada.
Hermosa música, Laura, de la que nadie ha hablado todavía, a pesar de que es nuestra primera música. Algo dice Dilaida, pero no tanto: parece que las dos hayan tenido un camino en las estrellas: ella hacia tu país...

mariajesusparadela dijo...

Adecuada, así, juntito.

Anna Jorba Ricart dijo...

Acudo atraida por la música en esta convocatoria de Maria Jesús...
primero lamentar el triste momento que he que he leido en tu comentario de tu tia...lo siento.
De los temas seleccionados de musica desconozco los tres primeros, pero duerme negrito...me trae recuerdos bellos de una época reivindicativa...
La música une y es universal.Me ha gustado esta entrada.

Cris dijo...

Qué lindo recorrido musical! Nelly Omar quien este año cumplirá 100 años y sigue deleitando con su voz , el querido Alfredo Zitarrosa, y la admirada Mará Elena Walsh que acompañó con su arte a varias generaciones y nos ha dejado hoy. Le has rendido un homenaje. Cariños

Dilaida dijo...

Yo nunca pude dormir la siesta, ni de niña ni de vieja, bueno, tal vez cuando sea más vieja, me apetezca dormirla. A mis hijos, tampoco nunca les obligue que la durmiesen.
A mi me cantaban mis tías o mi abuela, a mis hijas también le cantó algunas veces mi abuela y yo ahora cuando puedo, también le canto a mis nietos.
Estupenda entrada.
Bicos

yraya dijo...

Esta canción tambien se la cantaba yo a mi hijo el mayor y el todavía se acuerda y le hace gracia.
Seguiremos con la música.
Saludos

felicitat dijo...

Hola vermicelli,

Yo esta música no la conocía... apenas la del lobito bueno, y la del negrito!, pero es una música muy hermosa! gracias por compartirla! Besos,

Carmela dijo...

Grandioso Zitarrosa!!!
Hacía mil años que no lo escuchaba.
"Duerme ,negrito , duerme
que tu " mama" esta en el campo,
negrito
trabajando ... trabajando ..."

Hermoso tema , Laura!
Todo el repertorio de Alfredo es colosal.Con ese touch de ternura , simplicidad y compromiso.
Re bello!!!

oliva dijo...

Me trajo María Jesús. Me encantó leerte y saber de tus recuerdos y canciones. La nana del Jardinero es bellísima. También fuí a la guardería pequeña, al igual que mi hijo, la abuela tenía que trabajar, pero igualmente hubiese tomado la misma decisión.

El lobito bueno, también es precioso y con un gran mensaje. "Todas estas cosas había una vez, cuando yo soñaba un mundo al revés..." que más se puede añadir, nada.

Un abrazo.

ARO dijo...

He estado ausente de tu blog un tiempo. Lamento esa muerte y te acompaño en el sentimiento.

La música que nos pones es maravillosa. Ese Duerme, negrito me ha encantado siempre. Saludos.