lunes, 10 de agosto de 2009

a ver esa sonrisa!



Vengo con días complicados, y se me vienen semanas de miedito. Y venía pensando en las presiones diarias, la rutina, el trabajo, las amistades, los altibajos, las discusiones, las caras de boxer que vemos por la calle (y a veces cuando nos tropezamos con el espejo) y la energía que se nos va en tratar de no volvernos cada día mas locos... terminando de preparar el examen que voy a tomar dentro de un rato, y me acordé de lo que pasó anoche (bah, antes de anoche, sábado, en visperas dl día del niño...)
Estaba cenando con amigas, y se me acercó una mujer, alta, delgada, rubia de pelo cortísimo, maquillada como puerta, y me pregunta si soy Laura V.
Asombrada contesto qué sí, mientras enciendo el scanner a todo vapor (hay scanners a vapor?) para saber quién es, recordar de dónde nos conocemos, no tengo idea, ¿quién es esta mina...?
"Me parece que no te acordás de mí, no?" Me boxea, mientras dibuja una sonrisa .
Y entonces aparece Elena, con 10, 11 años, jugando en el jardín de casa, con pelo largo por la cintura, oscuro, gordita y siempre sonriendo "esa" sonrisa que ahora aparece tímida entre el rictus duro de mujer adulta y triste... Nos dejamos de ver en séptimo grado, ella se fue a otra escuela, y cada una siguió pasos distintos, pero durante la primaria, fuimos muy amigas, como se es a esa edad. Charlamos dos minutos, ella estaba en otra mesa, con gente muy seria, nos intercambiamos números de teléfono, direcciones electrónicas y posiblemente no nos volvamos a ver, porque ya no somos, pero esos dos minutos nos volvimos a disfrazar, a robarle las frazadas a mi abuela para armar la casita en el jardín, y a acostarnos en el pasto mirando el techo de sábanas floreadas, hasta que nos despertó el sonido de un mensaje que llegaba a su celular, reclamando a esa mujer rubia y de pelo corto que me miró pidiendo perdón por tener que volver a su mesa...
Escribo ésto y me acuerdo de otra situación muy parecida, hace varios meses, cuando me despertó el teléfono y entre pliegues de almohada escucho un:" No tenés idea de quién te llama, no?" Respondido con un brutal: "No, ni idea" Y la carcajada que me despierta finalmente y me hace gritar un "Gaby!" que después de quince años me vuelve a llamar porqueseencontroconmihermanoyledioelnumeroynostenemosquever, boluda....
Con Gaby también nos dejamos de ver hace mucho,por razones de mierda, que no tenían que ver con nosotras, y con la carcajada, también de hace 15 años, nos volvimos a encontrar y seguimos las charlas interrumpidas, tenemos mucho más en común, historias y trayectorias en común y también sueños y esperanzas. No hay mucho riesgo de decepción, nos conocemos y queremos así, como somos ahora.
Pero lo que me hace vincular esta segunda historia con la anterior , es algo tan básico y simple: a risa, la carcajada. Es lo que nos saca los años, las arrugas, las canas, y nos hace ser objeto de culto en el día de hoy. Feliz día del niño para todos!

5 comentarios:

Ulschmidt dijo...

Feliz día, niña !

rene orlando dijo...

Ya lo dice el poema, Laura, ándeme yo caliente y ríase la gente.

Gra dijo...

Dos historias, también, de "reencuentro con el pasado", no? En general me pasa que nunca "vuelvo a reengancharme"...
Saludos!

Laura dijo...

Gracias, igualmente U!
René: sí, es bueno reir, (pero prefiero en un sentido menos gongoriano!)
Gra: también es de reencuentros y en general trato de rajar, "suéltame pasado!" pero hay algunas (pocas) personas con las que me alegra reencontrarme ( y Gaby es una de ellas)

El viejo vizcacha dijo...

Soy muy chico para ser maestro, todavia me dedico a alumno.

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