domingo, 4 de julio de 2010

Con costillas y a lo loco

A lo largo de la Edad Media, uno de los negocios más suculentos era el comercio de reliquias sagradas. No importaba demasiado la autenticidad del hueso o parte del cuerpo de los santos y mártires, te voy a decir… (se queja por ejemplo el erasmista español Alfonso de Valdés en 1529 "El prepucio de Nuestro Señor, yo lo he visto en Roma y en Burgos, y también en Nuestra Señora de Anversia” Mirá que andar peregrinando por el mundo para darle una mirada a un prepucio!!!!.

Otro caso (de los miles) es el cerebro de San Pedro, que estaba depositado en una orgullosa iglesia, que recibía miles de fieles por años, hasta que la reliquia fue movida accidentalmente y resultó ser un pedazo de piedra pómez.

El valor real de las reliquias residía en su capacidad para realizar milagros. Una reliquia falsa se podía convertir en real si realizaba un milagro. Y el milagro recaía en la ciudad o aldea donde se depositaba la reliquia: los fieles peregrinaban regularmente durante cientos de kilómetros para visitar las reliquias más poderosas, y estas peregrinaciones tenían un impacto enorme en las economías locales, (imaginate, una aldea de 100 tipos recibiendo periódicamente 200, 300 peregrinos…otra que el supermercadito chino cuando hay fiesta en la plaza de enfrente!) Así, las ciudades llegaban a extremos delictivos para obtener reliquias re-power…se afanaban las reliquias entre ellas, esa es la verdad verdadera. Los mejores ladrones, especializados en despojos de santos, eran tratados como héroes locales.
Te doy un ejemplo: la ciudad italiana de Bari, en 1087 encargó a un equipo de ladrones para “obtener” los restos de San Nicolás (sí, Papá Noel!) en la ciudad turca de Myra. La expedición fue un éxito, y durante décadas Bari disfrutaró de la gloria de ser la ciudad que poseía los huesos robados de Santa Claus. (los huesos los habrán traído con renos, en una bolsa?)

Bueno, basta de perorata. A qué viene todo esto? A que en estos días, leí una noticia que me dio miedito: Tres radiografías tomadas a Marilyn Monroe dos semanas después de su divorcio del jugador de béisbol Joe DiMaggio, fueron vendidas por 45.000 dólares en una subasta en Julien's Auctions, de Las Vegas.

Las radiografías fueron tomadas en el hospital Cedars of Lebanon de Los Ángeles en noviembre de 1954, y muestran la caja torácica (las costillas, bah) y alcanzaron un precio hasta 10 veces superior a lo estimado por la casa de seubastas que organizó el “evento”.

Pobre Marilyn. Después de medio siglo, siguen haciendo negocio con sus costillas. La nueva religión del espectáculo y las iglesias de subastas juntan peregrinos dispuestos a pelearse por una imagen de una costilla, una remera olorosa de un basquetbolista.... qué pena

Me acordé de esta oración del queridísimo Ernesto Cardenal, ya que como dice Ernesto (y como dice Julia Roberts en Nothing Hill ): “Recuerda que sólo soy una chica delante de un chico pidiendo que la quieran….”


ORACIÓN POR MARILYN MONROE.

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de
Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los
9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta
el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.

Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y
archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: Wrong Number
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!

ERNESTO CARDENAL

5 comentarios:

vodka dijo...

creo que en la hora mala todas somos empleaditas de tienda. Pobre Marilyn.
Estaba pensando en Evita, estoy leyendo La Novela de Peron y Tomas Eloy Martinez dice que Eva le dice a Campora en los ultimos momentos "yo podria haber sido chacarera, empleada podria haber estado a estas horas con un hijo a cuestas y echando culo ¿habra valido la pena?
Yo pienso (y perdoneme) que ser marilyn o evita o maradona o emperatriz de la china es un precio muy caro para los monitos marchadores. Mejor ser nosotras Laura. Igual tiraremos la mano al telefono y nadie atendera algun dia......pero nadie intentara comprar nuestras reliquias y nuestro pobres huesos descansaran en paz.

Carmela dijo...

¿Se afanaban las reliquias??
Chanfle!!!¿Y después se confesaban y comulgaban?
Re chanfle!!!

Duele recordar las últimas horas de Marilyn intentando asir un teléfono que tal vez sonó y nadie contestó.
Duro final para alguien que merecía otro destino.
Emotiva carta.
Me sumo al sentimiento de la misma.

mariajesusparadela dijo...

Entre tanta leyenda uno ya no sabe qué es cierto, pero dicen que tenía muy buena cabeza.
Pero el mundo está regido por hombres a los que lo que le interesaba era su cuerpo (aunque sea en radiografía).
Ministerio de lo físico y mercantil.

Cine Braille dijo...

Otro fenómeno parecido: en los festejos de los campeonatos, los hinchas se llevan todas las prendas de los jugadores, medias, botines, pantalones, vendas, canilleras... Las púas de los guitarristas y los palos de los bateristas en los recitales de rock.
Igual, entre venerar los huesos de un santo y a un pulpo que predice resultados de partidos de fútbol ya saben con qué me quedo...

ARO dijo...

Las reliquias cambian con el tiempo: antes las más codiciadas eran de santos; ahora, cualquier cosa que haya pertenecido a un famoso, se convierte en reliquia.